¿Qué sería del ‘tea party’ sin la Fox? Tal vez estemos a punto de conocer la respuesta a está pregunta. Quizá sea que el muy conservador Rupert Murdoch no ve demasiado bien, sin embargo, que esos republicanos a los que ha apoyado tanto para ayudarles a derribar a Obama y ese ‘tea party’ que entre él y las empresas privadas de seguros médicos contribuyeron a crear.
Sucede que al multimillonario australiano no le gusta demasiado que sus patrocinados políticos coqueteen con sus enemigos empresariales, esas grandes tecnológicas que se oponen a las leyes como la SOPA y la PIPA en las que, hasta el viernes 13, estaba más que clarito que las páginas de enlaces a contenidos protegidos por derechos de autor se cerraban y punto.
A Murdoch, no obstante, debe dolerle en su corazoncito ‘neoliberal’ tener que aliarse con los dueños de las otras ‘majors’ de Hollywood, tradicionalmente tipos encuadrados en aquel magma de millonarios progresistas que Tom Wolfe llamó ‘izquierda exquisita’.







