Las dos subastas de deuda que ha celebrado el Tesoro Público esta semana han despertado el optimismo de algunos inversores, más si cabe después de que a Italia, otro de los países en el foco de los especuladores, no le haya ido tan bien. A falta de explicaciones estadísticas sobre por qué ahora se coloca más de lo previsto a menos coste sin que se haya aprobado ninguna reforma adicional, en algunos círculos se señala que “ya se nota el efecto Rajoy en los mercados”.
El nerviosismo comienza a ser la nota dominante dentro del tejido empresarial valenciano ante el futuro que le espera al Banco de Valencia, intervenido por el Banco de España. Si los hombres de Miguel Ángel Fernández Ordóñez siguen los pasos que han tomado en la operación de la CAM, realizarán una ‘operación acordeón’ mediante la cual los actuales accionistas de la entidad se quedarán con las manos vacías. Entre éstos se encuentran Celestino Aznar o la familia Nogueras, además del Banco Financiero y de Ahorros, matriz de Bankia. Sólo en la jornada de hoy, las acciones de Banco de Valencia se desplomaban más de un 10%, con lo que ya cuestan apenas 50 céntimos.







