Hoy, como no he podido empollarme demasiado los titulares del día dado que estaba en un acto de la Bolsa -en donde por cierto las empresas latinoamericanas le estaban diciendo a Europa que adiós muy buenas- le he preguntado a mi jefe por esto de la prima de riesgo española, que ya ha alcanzado los 500 puntos básicos y tal.
El que me paga me ha mandado a freír espárragos con el asunto, porque dice que no hay nada nuevo bajo el sol. Que no hay motivos lógicos para mandar la española a 500 puntos básicos, la francesa a 200 puntos básicos y la italiana a la luna. Lo único que hay es especulación pura y dura por un lado y, por el otro, una clase política que no es tal, sino que son una pandilla de inútiles que se tragan cualquier excusa que les planten los especuladores en las narices.
Ello lo pone de manifiesto el nuevo Gobierno italiano. No sé cuántos eruditos -de esos que pedían los mercados para solucionar el percal- a los que parecen estar vacilando igual que a Berlusconi. Así que mi jefe me lo ha repetido: lo que necesitamos son políticos, pero de los de verdad.







