Si el que avisa no es traidor, nadie podrá acusar a Esperanza Aguirre de no haber anunciado con mucho tiempo por delante su plan para desmontar por completo la educación pública. Tampoco no repetirlo una y otra vez, en cuanto se encuentra en un foro adecuado para hacerlo.
Por ejemplo, en la inauguración del Primer Seminario sobre Educación y Políticas Educativas en España, organizado por la Fundación Ortega y Gasset, ha dejado claro que ella esta con Condorcet, ese que decía que ‘Es preciso que los poderes públicos se limiten a regular la instrucción’ o cuando explica que hay que dejar a un lado los ‘dogmas igualitaristas’.
Ya se sabe. Lo suyo es imitar a Alemania. Allí el paro juvenil es del 9% y aquí del 50%. Lo dicho. Esperanza no engaña a nadie. Va a desmontar la educación pública en cuanto le dejen hacerlo y lo hará con los votos emitidos por todos los madrileños que la han puesto dónde está. A lo mejor, más de uno debería hacerse responsable de sus votos.
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Esperanza ‘anuncia’ más recortes en la educación pública
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