Harold James, un sesudo profesor de la Universidad de Princenton, ha propuesto para solucionar la crisis del euro un esquema calcado de la doble circulación monetaria que lleva vigente en Cuba tres décadas.
Es decir, que en los países europeos con problemas, el Banco Central emita una moneda de andar por casa que sirva para que los nacionales cobre sus sueldos y hagan sus compras. Los ahorros, las deudas, y las relaciones con el exterior se realizarían en euros.
El chavito y la moneda dura que dirían los cubanos. Aunque para completar el invento haría falta una cartilla de racionamiento. Es curioso que cuando desde los círculos neoliberales se recomienda a la isla abandonar este desquiciante esquema, se aconseje para la UE.
En cualquier caso, esa situación de doble circulación monetaria sería provisional. Sólo hasta que el ajuste estuviera completo. La perogrullada es de tal calibre que ya tiene muchos seguidores entre los especuladores y los ‘ultras’ del partido de Angela Merkel.
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