Los bancos sistémicos, señalados por el G20 en su última Cumbre de Jefes de Estado son, al menos en Europa, casi las mismas entidades financieras que guardan en sus balances una potente bomba de relojería en forma de activos tóxicos contabilizados a su valor nominal con la aquiescencia de Bruselas.
En ese grupo no entra el Santander que también es ‘demasiado grande para caer’, según la definición asociada al calificativo sistémico que circula por las mesas de operaciones de las casas de bolsa.
Y, sin embargo, según la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), era precisamente el Santander el banco europeo que necesitaba recapitalizarse más. Pero, el mercado no parece haber creído en este extremo. Y no se lo va a creer en el futuro.
Credit Suisse ha presentado un informe devastador en el que asegura que, con los datos que posee la EBA en Bruselas saben que los activos tóxicos en poder de los grandes bancos europeos suman 380.000 millones.
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