La era de Margaret Thatcher estuvo marcada por un duro enfrentamiento entres los sindicatos y el gobierno ‘desregulador’ de la dama de hierro. Gracias a ello, Sheffield dejó de ser una ciudad acerera.
Dos décadas y media después Sheffield alumbró ídolos del pop como Jarvis Cocker (Pulp) o el sin par Richard Hawley.
Pues bien, hoy mi jefe se muestra muy preocupado por el recorte de derechos sindicales que parece impulsar Vince Cable, el actual secretario de Empresas (cargo equivalente al ministerio de Industria español), del Gobierno británico y uno de los hombres de más prestigio del Partido Liberal-Demócrata. Cable ha sido contundente.
Le parece bien que los sindicatos se manifiesten contra los recortes presupuestarios el 30 de junio, pero no que esa protesta se convierta en una serie de huelgas coordinadas que intenten atentar contra los planes del Gabinete del conservador David Cameron para adelgazar la deuda. Si los sindicatos lo hacen así, Cable, personalmente, promoverá leyes que pongan límites al derecho de huelga. ¿Qué pasará? Mi jefe no tiene opinión sobre los posibles resultados futuros de esta reedición del enfrentamiento entre los conservadores y los sindicatos.







