Opinión

Un año de interrogantes

No valoren el título como negativo. Incluso mu­chos de estos interrogantes podrían resolverse en 2011 finalmente por el lado positivo. Me refiero a cuestiones sobre la solidez del crecimiento económico en Estados Unidos o la confirmación de un nuevo modelo de crecimiento económico en China, más apoyado en la demanda interna y con una moneda más apreciada. Tam­bién podríamos tener buenas noticias para la banca, si los mercados (capitalización) lo permiten. Y es evidente que a todos nos gustaría tener un escenario más claro a medio plazo, mínimo cinco años, por lo que respecta a la deuda pública europea. En estos momentos la renovada tensión tiene dos riesgos: 1. la disposición política a seguir con los ajustes fiscales a medio plazo (más allá del 2010/2011); 2. la posibilidad de que el respaldo financiero que ahora existe deje de funcionar en 2013, pasando a ser entonces un mecanismo de soporte para la reestructuración de la deuda. Como ven, la crisis actual es diferente a la de Grecia que sufrimos en mayo. Pero no es menos importante. De hecho, muchos inversores la ven como la configuración futura de la EUR en busca de un mayor Gobierno fiscal en el Euro. Un debate estructural que va más a allá de los apoyos temporales de financiación a los países que lo precisen.

Pero, ¿qué ocurre si los interrogantes anteriores no se resuelven? ¿qué ocurre si se resuelven por el lado negativo? Natu­ralmente, dependerá de cada caso. Una nueva recesión en Estados Unidos o tensiones mayores con China, considerando también la continuidad de la subida de tipos en este país, sería muy negativo para el mercado. Por el contrario, mantener las dudas a nivel europeo llevaría a una situación de calma tensa en los mercados. Bueno, al final nos quedaría la Fed. Esto espero.

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