Unos 20 años después de haber iniciado su columna semanal en el Washington Post Alan Sloan aún goza de cierto prestigio tanto en Wall Street como en el entorno de la Casa Blanca, residencia presidencial que ahora ocupa Barack Obama, político demócrata que no se libra de la mordaz ironía de este ‘sabio’ del periodismo financiero. En su artículo de esta semana, publicado ayer, Sloan explica a sus lectores los motivos que le llevan a utiliza las comillas para enmarcar la palabra reforma cuando antecede a la palabra financiera en cualquier texto.
Sencillamente es porque esta ‘reforma’ financiera no es una reforma sin comillas. La costumbre data, además, de hace una década como recuerdan muchos de los seguidores más tenaces de este excelente periodista. La ‘reforma’ que se anuncio entonces, en aquel caso relacionada con escándalos tan devastadores como el fiasco de Enron tampoco fue una reforma. Todo siguió igual como pudimos ver luego. Y, de momento, Sloan mantiene sus comillas en este 2010.







