Estupor es poco, Zapatero se acaba de cargar su compromiso social con las personas que no reciben prestación, adiós a la ayuda de los 426 euros y, directamente, envía al limbo a cerca de medio millón de personas que no reciben nada. Así que era esto la política social de la que tanto presumía y cuyas consecuencias sufren los débiles pensionistas, los congelados funcionarios y, ahora, los parados sin prestación.
El espía que escribió que el presidente era un “peligroso izquierdista trasnochado” no tenía ni idea. De izquierdista nada. Alergia a Rodiezmo, repudio de la política social y subida al monte con todas las consecuencias. Uno nunca sabe si es la crisis la excusa, o en realidad tenía ganas de cometer las tropelías que ha realizado en nombre de la salvación colectiva.
El martes por la noche un oyente llamaba a Punto Radio, a “De Costa a Costa”, y decía que no sobraban derechos sociales si no que sobran políticos. No le va a faltar razón por lo que tienen de casta alejada. Y en Cataluña hemos comprobado cómo el votante castiga las astracanadas.
Algún día sabremos por qué después de contar en “El País” de hace dos domingos que no iba a haber más recortes sociales se ha cargado la prestación de los que nada tienen. Vaya papelón de Elena Salgado y de Valeriano Gómez que lo han negado hasta el último momento.
Zapatero en su escaño, leyendo la lista de medidas económicas, tenía algo de profeta del Apocalipsis contando cómo van a ser los últimos días, (los suyos).
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