Hay muchos interesados en el rescate irlandés que no eran evidentes en primera instancia. Por ejemplo, las autoridades de Reino Unido que se han apresurado a contribuir, con el máximo interés, a la manufacturación del paquete de ayudas para la Isla Verde con una nada despreciable aportación de 10.000 millones de euros para evitar que su vecino, o mejor dicho los bancos de su vecino, pasen más apuros financieros de los necesarios en estos momentos difíciles.
Incluso Suecia está dispuesta a participar, con unos 1.000 millones de euros en préstamos bilaterales, en este caso para atenuar un posible efecto negativo de la situación en las empresas exportadoras nórdicas que tienen alguna que otra oficina en las inmediaciones de Dublín, que es casi una zona de libre cambio. No es la primera vez que los suecos se muestran solidarios. Ya tomaron parte, por ejemplo, en el rescate de Islandia. Llegados a este punto quizá no esté demás recordar que ni Reino Unido ni Suecia son países del área euro.







