Algunos analistas de cierto prestigio, que suelen escribir columnas en la prensa, hace ya tiempo que ‘amenazaron’ a sus lectores con el siguiente paso del apocalipsis cotidiano en el que nos movemos: Nada menos que la guerra comercial subsiguiente a los actuales escarceos entre divisas. Un conflicto que formalmente comenzará cuando se tengan noticias oficiales de blindajes arancelarios, o movimientos al alza de estas clásicas barreras proteccionistas.
El problema es que quizá en la situación actual no haga falta esperar a que se produzcan esos movimientos alcistas en los aranceles porque el propio juego de las divisas es suficiente para establecer la primera andanada de la temible guerra comercial que, si cabe, contribuirá a empobrecer más el planeta y a alejar la posible solución a la dura crisis económica y de empleo que azota el mundo. Mientras tanto, nadie confía ya en que el nuevo Gobierno económico mundial, el famoso G-20, sea un instrumento efectivo para desbloquear la situación. El tiempo se agota.
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La guerra comercial de esta crisis ha empezado ya
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