Desde el Malecón con...

Las dos caras de La Habana

La Habana

La capital de Cuba ha tenido dos caras perfectamente visibles en los días previos al nuevo año y en los subsiguientes del 2017. Dos caras perfectamente visibles ha tenido la ciudad capital en estos días previos al nuevo año y en los subsiguientes del 2017.
 
Una de ellas, la turística, confirmó una vez la incapacidad de infraestructura que tiene la ciudad para recibir un poco más de visitantes. Todo colapsado como nunca antes en el orden de alojamientos, transporte, reservas en Tropicana y hasta sitios donde comerse un bocadillo en el Casco Histórico. Almendrones, esos coches sobrevivientes de mediados del siglo pasado, sin un minuto de descanso emulando en desigual labor con los coches tirados  por caballos,  animalitos a los que no hay que guiar porque se conocen a la perfección la ruta a seguir. Cuba, según información  del Ministerio del Turismo, arribó  en cifra récord el pasado 30 de diciembre a los cuatro millones de turistas.
 
Entretanto, para el cubano de a pie, estos días han sido de reposo y festividades hogareñas. Muy pocas personas en las calles y con la gran incógnita de cómo enfrentar un año difícil en la economía reconocido hasta por el Parlamento en sus últimas sesiones de diciembre. A estas preocupaciones habrá que agregar cuál será la verdadera reacción de Donald Trump cuando asuma este 20 de enero la presidencia de la gran potencia y llegado el momento se decida a poner sus cartas sobre la mesa con el caso Cuba.
 
Algunos analistas locales suponen que, negociante al fin y al cabo, propondrá un plan para con la isla al estilo de  “lo tomas o lo dejas” para entonces aguardar por la respuesta del presidente Raúl Castro ya sin la presencia física del líder de la revolución, Fidel Castro.

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