Transiciones

El texto de la MUD

Política transicional

Vamos al análisis. Lo primero es la debilidad de invocar un texto –la Constitución- que de múltiples formas ha sido sustituido por los manejos del interés del régimen, tanto en lo normativo, como en lo político. “El pueblo obligará al régimen a acatar la Constitución”. Ése es el encabezado del texto. Sus principales apoyos son a la vez sus mayores debilidades: la Constitución –una ficción normativa, suplantada por una realidad de poder fáctico- y “el pueblo”, hasta ahora un objeto de desdén; pero, ahora, el sujeto decisivo.
 
La MUD no asume, ni la cruda realidad política, ni la responsabilidad de ser su vanguardia. En su cálculo, si el pueblo da la cara, gana la MUD. Si no la da, él es el responsable de su infortunio. La MUD apuesta y farolea, porque juega a nunca perder. Y ahora su mejor carta es el “pueblo”.
 
Vamos al análisis. Lo primero es la debilidad de invocar un texto –la Constitución- que de múltiples formas ha sido sustituido por los manejos del interés del régimen, tanto en lo normativo, como en lo político. En Venezuela no hay Constitución, sino la voluntad del hegemón, convertida en normas acomodaticias. La Constitución es lo que convenga a la política del régimen.
 
Lo segundo, la demagogia –e, incluso, el oportunismo- de invocar problemas de la gente que la MUD no ha atendido en su agenda política y que, aún más, son de su corresponsabilidad, en tanto y en cuanto, parte básica del Marco de Gobernanza. No es verdad que la AN –o su nomenklatura- pueden poco. Es que están en su “zona de confort” en sus arreglos con el régimen. El pueblo, que se las arregle.
 
Lo tercero, la manipulación interesada de decir que el RR se hará este año, invocando “razones” que no son las decisivas, por lo primero afirmado: “lo que está en la Constitución” no vale, porque no, porque el régimen decide y formaliza lo que le conviene. Y “la movilización del pueblo pacífico y firme en la calle” vale si es inofensiva, como la del 1° de septiembre. Nada más ambicioso será permitido.
 
Y lo cuarto, y penúltimo, es la ignorancia de los elementos técnicos asociados al proceso del fulano 20%, junto con el voluntarismo de que “activaremos el revocatorio cumpliendo lo que está en la Constitución”, sin tomar en cuenta que las condiciones, procesos y detalles del evento los decide y maneja el CNE oficialista. No hay modo de estar en presencia de otra cosa en el modelo de acción de la MUD. No puede traicionarse a sí misma.
 
Y ahí está lo más débil del texto. Al dar por aceptado que se va a la recogida de firmas y no cumplidos los requisitos y condiciones, la MUD no tendrá otra salida que aceptar los resultados. Situación a la que ya nos tiene acostumbrados. Se habrá consumado el manejo oficialista y la MUD habrá taponeado toda otra solución práctica al grave problema político nacional.
 
Diecisiete referencias a la Constitución –que es de facto, acomodaticia- en un texto tan corto, dan cuenta de su principal debilidad. La otra debilidad grande es que va a depender de un sujeto extraño: el pueblo invitado. Dieciocho llamados o referencias al pueblo o la ciudadanía son demasiados llamados.
 
¡Ah! Pero, el pueblo –ese invocado para que asuma la acción- se lo puede creer y la asume; pero, a su manera,… y con base en lo que se le dice, pero no se le permite: S-O-L-U-C-I-Ó-N A-H-O-R-A, en 2016, no cuando el régimen quiera, o cuando la constitución de facto lo permita. Y eso sí es lo último del texto; importante, pero, no dicho.
 
Es que el fulano texto refiere tanto que la solución es ahora, que la MUD no va a contener al “pueblo” en la exigencia de solución rápida a sus angustias. Ese pueblo no va a esperar 2017. Así sí, el pueblo gana y, por fin, la MUD pierde. Le va a llegar su hora de mengua.
 
* Santiago José Guevara García
Valencia, Venezuela
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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