El martes 13 de Rajoy

Diego Carcedo
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Ignoro si Mariano Rajoy es supersticioso o si es de los que, como yo mismo, no hablan de eso porque trae mala suerte. Ignoro si Mariano Rajoy es supersticioso o si es de los que, como yo mismo, no hablan de eso porque trae mala suerte. Pero después del día que ha tenido este martes y 13 recién pasado, la verdad es que por lo menos tendría que creer en las meigas. En las meigas con mala leche, no sé si hay otras. Menuda sucesión de disgustos y preocupaciones que se han entrometido en pocas en horas en sus esfuerzos, si es que está haciendo alguno, por conseguir formar Gobierno y, de paso, en su esfuerzo por ayudar a conseguir buenos resultados para sus compañeros de partido en Galicia y Euskadi.
 
Para empezar, se despertó con la noticia, no por esperada menos impactante, de que su amiga y alcaldesa preferida, Rita Barberá será investigada, previo suplicatorio, claro, por el Tribunal Supremo donde se la acusa del blanqueo de dinero  del Partido Popular en Valencia. Una mala noticia, desde luego, que enseguida sirvió los dirigentes de Ciudadanos para amenazar con no seguir apoyando la investidura si antes la encausada no abandona su escaño en el Senado a lo que ella se venía resistiendo hasta ahora como gato panza arriba.
                  
Mientras tanto, algunos periódicos filtraban la noticia, que la Fiscal General del Estado desmintió a medias, del acuerdo que se estaba fraguando entre el ex ministro y ex presidente balear, Jaume Matas, para evitarle ingresar de nuevo en prisión, donde ya pasó nueve meses,  por alguna de las diez causas que aún tiene abiertas a cambio de cantar cuanto sabe sobre los chanchullos de que se le acusa y las implicaciones directas que tienen con el funcionamiento del Partido Popular en las Islas. Un motivo de preocupación, más, sin duda.
                  
A cambio, pero no sin escándalo, sin especulaciones y sin costes políticos, el eterno Luis Bárcenas sorprendía anunciando que retiraba la acusación que presentaba contra el PP por el misterioso borrado de los ordenadores en los que guardaba los detalles de la contabilidad b que llevaba cuando era su gerente. La razón principal es que no tiene dinero para pagar a tantos abogados como necesita para defenderse aunque el proceso seguirá adelante por la vía civil. Paralelamente se ha sabido que otro ex tesorero del partido, Lapuerta, no acudirá como testigo en el juicio de la Gürtel que empezará dentro de unos días,  ante el deterioro de sus facultades mentales.
                  
En el Congreso entre tanto, el ministro en funciones Luís de Guindos, sudaba tinta en la Comisión de Economía para intentar explicar y justificar, sin convencer a nadie – ni siquiera a los aliados de Ciudadanos que le habían librado de comparecer ante el Pleno – sobre la propuesta para que el ex ministro José Manuel Soria fuera nombrado director técnico del Banco Mundial. Guindos se empecinaba en asegurar que el Gobierno nada había tenido que ver en esa propuesta aunque si en su renuncia forzada. Acabó escuchando reiteradas insinuaciones para que dimita.