Vuelos de alto riesgo

Diego Carcedo
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La aviación malasia no está en su mejor época y muchos viajeros se encomiendan a todas sus devociones antes de subirse a uno de sus aviones. La aviación malasia no está en su mejor época y muchos viajeros se encomiendan a todas sus devociones antes de subirse a uno de sus aviones. Un piloto despistadillo de Airasia que había despegado de Sydney, en Australia, con destino a la capital de su país, Kuala Lumpur, metió en el ordenador las coordenadas equivocadas del vuelo y el aparato acabó aterrizando en Melbourne, también en Australia, pero a seis mil kilómetros más o menos de su destino, en otro continente. Es de imaginar el asombro de los pasajeros, al desembarcar en tan inesperado lugar, aunque por suerte no sufrieron mayor percance que su desconcierto del que aún parece que algunos todavía no se han recuperado. La historia del suceso no tiene desperdicio. Uno la lee y se le quitan las ganas de irse de vacaciones, la verdad.
                  
Lo curioso es que este percance se produjo hace algunos meses, pero incomprensiblemente no trascendió hasta ahora. Los responsables de la compañía y las autoridades parece que esperaron a que se conociese el informe técnico sobre el incidente y los ocupantes debieron quedar tan atónitos que ni siquiera se les ocurrió chivárselo a algún periodista. Incluso el nombre del piloto, cuya identidad sería conveniente conocer para no volver a volar con él, se ha mantenido en secreto. Con todo, este percance ha sido el más ridículo pero no el más dramático.
                  
Como se recordará, un par de años atrás, un aparato de la compañía de bandera del país, Malaysia Airlines,  que volaba a Pekín desapareció en el Océano Indico con todo el pasaje sin que hasta la fecha se sepa con precisión qué y dónde ocurrió el accidente. Tampoco está claro lo que ocurrió con otro avión de la misma compañía que se estrelló en la región en guerra  de Donest, en la frontera ruso ucraniana cuando volaba con trecientos ocupantes. Todos murieron y la causa se sospecha que fue un misil ruso.
 
Pero la historia de le la mala racha de la aviación civil malasia no acaba aquí. También en 2014, un avión de Malaysia Airlines tuvo que abortar el despegue en Adelaida (Australia) cuando la torre de control se percató de que aquel piloto insensato lo estaba intentando en una pista equivocada en la que justo en ese momento iba a aterrizar otro aparato cuyo piloto reaccionó a tiempo y evitó el desastre.
                  
Más o menos por esas fechas, un avión de la compañía de vuelos chárter Malindo Air que trasladaba a de Kuala Lumpur a Kuala Terenggann al equipo de fútbol de aquella ciudad de tan complicado nombre, sufrió  un incendio a bordo cuando volaba a siete mil pies de altura pero por fortuna el piloto consiguió realizar un aterrizaje de emergencia y no hubo víctimas, por suerte. ¿Para qué seguir? Los supersticiosos están convencidos de que todo es culpa de alguna maldición. No sé.  Algunas informaciones aseguran que Malaysia Airlines está al borde de la quiebra, algo que realmente no debe despertar extrañeza.