El telegrama, leído en Cadena Ser, va dirigido al que fuera embajador de España en la India. Señor embajador, las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y las comisiones lubrifican el comercio exterior aunque dejen a la vista un afán de lucro personal, impropio de la función pública. ¿Ha concluido la diplomacia a la manera de Flandes, incontaminada e ingrávida respecto a los intereses de la empresa privada, siempre sospechosos?. ¿Dejamos a los demás que sigan con sus festines? ¿Abandonamos el campo para que nuestra competencia sea la que corrompa y se beneficie en Argelia o condecoramos a pioneros como Arístegui?







