El telegrama, leído en Cadena Ser, va dirigido al primer ministro del Reino Unido. Señor Primer Ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, le vemos en la senda del dislate que afrenta al Parlamento más venerable con el recurso a las pasiones populistas, que intenta zanjar las divisiones internas del Partido Conservador con la convocatoria de un referéndum sin sentido falto de convicciones europeas, que gesticula en Gibraltar asustado por nuevas dificultades si quedara fuera del paraguas de la Unión Europea. Nada de afrentas, Su Señoría se ha instalado sin más en el circuito del ridículo contorsionista. Ni solvente, ni previsible, sólo grotesco.






