Cataluña

El cobrador del frac

La Generalitat como se gasta el presupuesto en “embajadores”, no tiene dinero para sufragar las deudas que algunos servicios públicos esenciales no dejan de acumular. Los secesionistas catalanes con Artur Mas todavía al frente están esperando a ver a un guardia civil por las Ramblas para poner el grito en el cielo y decir ¡”nos invaden! Nos invaden para robarnos”. Nada les gustaría más que poder desviar la atención de los ciudadanos acusando a España de enviar fuerzas del orden público para ejecutar las sentencias del Tribunal Constitucional. Eso quizás llegue y nada tendría que alarmar, porque es lo que exigiría el cumplimiento de la Ley si fuese violada, como algunos bocazas independentistas anuncian.

Guardias civiles, policías nacionales y militares, de momento no van a darles ese placer. Lo que si se deben de estar trasladando a Barcelona son elevados contingentes de cobradores del frac, con las maletas abultadas por sus uniformes de trabajo. La Generalitat como se gasta el presupuesto en pagar “embajadores” en diferentes capitales del mundo, no tiene dinero para sufragar las deudas que algunos servicios públicos esenciales no dejan de acumular. Ya se sabía que las farmacias no cobraban, pero no son sólo las farmacias.

Tampoco cobran las residencias que acogen a millares de ancianos ni las ortopedias que proporcionan el equipamiento que los inválidos precisan para moverse e intentar hacer una vida normal. Tanto unas como otros están en las últimas. Hasta las cejas. Los laboratorios no fían, los bancos se niegan a seguir con sus cuentas en rojo y los prestamistas de emergencia arruinan a quien se arriesga a llamar a sus tentadores teléfonos. La solución es el cobrador del frac, al que los barceloneses empezarán a ver muy pronto en correcta formación haciendo guardia frente al Palau de la Generalitat con la esperanza de que Artur Mas se asome al balcón a contemplar y a reflexionar sobre tan insólito espectáculo.

Que lo disfrute con salud.

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