Mis padres y abuelos tenían como referencia histórica de cuanto les había acontecido en la vida, además del penoso recuerdo de la Guerra, un eclipse solar. Esta mañana hay que estar muy atentos al cielo, no al cielo de nuestros deseos para el Más Allá sino el cielo de las nubes y, algunas noches, las estrellas. El cielo que tenemos a la vista, vamos, y de momento, gratis incluso para los pecadores. La razón para estar más atentos que otros días es que hoy, 20 de marzo, podemos contemplar en vivo y en directo un eclipse de sol. Ya se anticipa que otra ocasión igual no la tendremos hasta 2027, para lo cual aún tiene que llover mucho, así que no debemos tomarlo a broma.
Recuerdo muy bien cuando era niño que mis padres y abuelos tenían como referencia histórica de cuanto les había acontecido en la vida, además del penoso recuerdo de la Guerra, un eclipse solar, de cuya fecha no tengo ni idea, que habían presenciado con la emoción de ver cómo de repente, en plena canícula el día se volvía noche cerrada y en las casas – ya es sabido que estas cosas siempre se exageran un poco – muchos tuvieron que encender la luz.
Pues hoy, ya digo, a eso de las nueve y unos minutos, hora peninsular española, que no se le peguen las sábanas, porque la luna se entrometerá – ya sé, ya sé que los físicos lo contarán bien y con palabras más precisas pero yo me entiendo – en el disco solar y, poco a poco, lo irá tapando al tiempo que se nublará el ambiente. No es por estos pagos por donde el eclipse será más espectacular, para verlo en su esplendor habría que ir a contemplarlo a las islas Feroe – en el Atlántico Norte — o al océano Ártico, pero el Ártico nos coge más a trasmano.
Por aquí, bueno, la cosa quedará en un día de corte invernal cuya oscuridad relativa de prolongará un par de horas, más o menos. Además el eclipse será progresivo y dará tiempo para ir a buscar los prismáticos y subirse con ellos a la azotea. La oscuridad total que contemplarán los que lo presencien en las islas Feroe apenas durará dos minutos y medio. El resto del tiempo, como por aquí, lo observarán también al cincuenta por ciento, que como experiencia para contarlo luego a los nietos no estará mal.







