Podemos divide al PSOE

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La reacción de la Junta de Andalucía en el ‘caso Errejón’ aleja más aún a Pedro Sánchez de Susana Díaz. Algunos estrategas del grupo mediático que ha organizado la operación en marcha de acoso y derribo a Podemos se han levantado hoy decepcionados. Tras dos semanas de intensos bombardeos, con el caso de la ‘beca black’ de Iñigo Errejón, el asunto de las facturas sin IVA de la productora de Pablo Iglesias, la cosecha obtenida ha sido escasa.

Según la última encuesta realizada por Metrocospia para el diario ‘El País’, el resultado obtenido por el asedio sólo habría sido que Podemos habría perdido apenas dos puntos en intención de voto. Y eso que incluso ‘La Sexta’ y ‘Cuatro’, las antiguas ‘cadenas amigas’ del nuevo partido se han unido al fuego graneado.

Pues bien, a pesar de los ‘obuses’ y del juego sucio, Podemos aún obtendría un 25% de los votos si las elecciones generales se celebraran hoy. Lo que le situaría en segundo lugar, tras un PSOE que se mantiene en el 27,7%. La mala noticia para la ‘casta’ es que el PP mantiene su desplome y se queda en un escaso 20% que complica mucho la posibilidad de que los dos grandes partidos tras las elecciones se alíen en una ‘gran coalición’.

Además, siempre según esta encuesta, lo que pierden los de Pablo Iglesias, parece ser más o menos lo mismo que lo que ganan las decaídas huestes de IU que vuelven a avanzar tímidamente tras meses de frenazo. De modo que, titulares aparte, la situación sigue siendo más o menos la misma. Y, un día sí y otro también, vuelven a aparecer noticias sobre asuntos mayores, como el expolio de Bankia que convierten la munición contra Podemos en poco más que una suerte de castillo de fuegos artificiales.

Incluso figuras populares, políticamente conectadas con la derecha española, como Bertín Osborne han virado su discurso de forma radical en los últimos tiempos y admiten estar de acuerdo con el discurso de Pablo Iglesias. El cantante pasó de las críticas mordaces a las declaraciones tibias primero, para después asegurar que si Iglesias mantiene a su opción política dentro de la ‘Ley’ y descarta hacer una revolución tendrá su apoyo.

Visto lo visto, ya hay más de un socialista, del actual grupo dirigente de Ferraz que empieza a sentirse incómodo con la colaboración de Susana Díaz en las hostilidades contra Errejón. Los socialistas saben perfectamente que buena parte del futuro se juega en Andalucía. Por eso temen que la actuación de la Junta en este asunto les complique el panorama.

Para la mayoría de los españoles resulta claro que ha sido la presión del Gobierno andaluz, lo que ha obligado a la Universidad de Málaga a actuar con contundencia inusual contra el número dos de Podemos. La decisión, además, ha caído como una bomba en el sector académico, un grupo en el que las prácticas similares a las realizadas por Errejón son absolutamente habituales.

El caso ha dado incluso un poco de aire al decaído PP andaluz, que, después de aplaudir el comportamiento de la Universidad de Málaga en este caso, reclama que se investiguen otros tantos. Más aún, asegura disponer de ‘pruebas’ que entregara a quién corresponda, en las que quedaría demostrado el ‘trato de favor’ recibido en la concesión de becas y contratos por muchas personas afines al PSOE andaluz.

Pero esto son balas de fogueo comparado con el foco de los verdaderos temores de este grupo de socialistas, cada vez más decepcionado con la ‘emperatriz’ Susana Díaz. Aquí el centro de la tensión proviene de IU.

O mejor dicho, de un grupo de IU muy cercano a Podemos que ha empezado a insinuar que quiere que el Parlamento andaluz apruebe una comisión de investigación sobre el ‘caso de los Eres’. Y que parece dispuesto a salirse de la mayoría de gobierno si esta decisión no se toma pronto.

Además, esta facción de IU, cercana al alcalde de Marinaleda José Manuel Sánchez Gordillo, quiere que esa comisión se parezca mucho a la que acaba de abrirse en el Ayuntamiento de la localidad madrileña de Rivas para investigar las adjudicaciones de contratos municipales que Tania Sánchez hizo a empresas relacionadas con sus familiares, cuando era la concejala de Cultura de la corporación. Ya se sabe que, en este caso, las sesiones serán televisadas y, lo que es peor, la presidencia será ejercida por un concejal del PP.

¿Estaría dispuesta Susana Díaz a aceptar estas condiciones? Probablemente, no. Y en ese escenario de tensiones entre socios de gobierno e inestabilidad en IU, Podemos sólo tiene que lanzar la caña y esperar. Y eso harán, sin duda, en los próximos meses con idea de forzar unas elecciones anticipadas en el único territorio donde el PSOE aún conserva el poder.

Al fin y al cabo, la batalla por la hegemonía de la izquierda se va a disputar allí y Pablo Iglesias sabe que para llegar a La Moncloa necesita mejorar sus expectativas de voto en el único bastión socialista que no ha caído aún.