Un columnista del prestigioso diario financiero reproduce una conversación ficticia entre el ‘premier’ británico y Jean-Claude Juncker escrita en modo parodia. El enfrentamiento, de tinte casi épico, que ha mantenido David Cameron contra la gran mayoría de sus colegas europeos por la elección de Jean-Claude Juncker como el próximo presidente de la Comisión Europea le empieza a pasar factura al ‘premier’ británico después de haber sido derrotado.
Al margen de las acusaciones vertidas por los principales partidos de la oposición –los laboristas y los populistas del UKIP -, que ya declararon la semana pasada que Cameron se había humillado a sí mismo al no conseguir apoyos diplomáticos –sólo confraternizó con su oposición Hungría- para defender los intereses británicos, ahora es la prensa más seria y respetada de Londres quien se mofa del primer ministro.
Ha sido el Financial Times. Uno de sus columnistas, Robert Shrimsley, ha reproducido una conversación ficticia por teléfono entre Cameron y Juncker. Durante la hipotética charla, escrita en clave humorística, Juncker reconoce al político británico como esas fuentes diplomáticas utilizadas la semana pasada por la prensa británica para airear el supuesto problema de alcoholismo que acosa al próximo presidente de la Comisión. Aunque también asegura no guardarle ningún rencor por ello al político conservador.
Cameron estaría llamando, según la parodia de Shrimsley, para negociar qué carteras europeas se queda el Reino Unido. Elevando a la enésima potencia el cinismo inglés a la hora de encajar golpes bajos, el columnista del Financial Times deleita a sus lectores con nuevas humillaciones para el ‘premier’, que pide las competencias de mercado común europeo e inmigración para sólo conseguir la de multilingüismo. “Es un asunto importante y sé que los británicos sienten pasión por él”, explica el luxemburgués.






