Algunos observadores del sector financiero alertan de las hipotecas con márgenes bajos y los depósitos a tipo alto en el balance de la entidad catalana. La subasta de CatalunyaCaixa, que se celebrará antes de agosto, se ha convertido en un problema para el ministro de Economía, Luis De Guindos, que ve cada vez más difícil poder recuperar algo de los 12.000 millones de euros inyectados en la entidad.
En ese sentido, algunos observadores del sector ponen en duda que la operación pueda ser lo suficientemente atractiva para alguno de los bancos que se han presentado a consultar los libros. El principal problema radica, explican, en que CatalunyaCaixa arrastra unos depósitos con unas rentabilidades muy altas en el lado del pasivo, y al mismo tiempo su cartera de crédito esta compuesta en su mayoría por hipotecas con bajos diferenciales. En otras palabras, el negocio que arrastra la entidad catalana no es rentable.
Analizado desde este punto de vista, estos expertos consideran que el que finalmente se quede con la entidad catalana deberá ser lo suficientemente fuerte para soportar que durante un plazo de al menos cinco años el negocio adquirido no será rentable.






