‘Operación Twist’: la última bala de Draghi cuando acabe la compra de bonos

Mario Draghi
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La próxima semana el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) celebrará una nueva reunión en la que se espera que los hombres de Mario Draghi den nuevas pistas sobre el fin del programa de compra de bonos. Sin embargo, en un entorno en que la inflación subyacente sigue sin remontar, los analistas comienzan a sospechar que algún ‘as’ esconde el banquero italiano en su manga para cuando finalice el QE.

La inflación subyacente se mantuvo estable en el 1% en marzo, sorprendiendo a la baja al mercado, y los analistas comienzan a sospechar que podría acabar 2018 en una cifra más baja que a principios de año, según destaca Bank of America Merrill Lynch en un informe, en el que añade que “la política dicta que el BCE debe poner fin a la expansión cuantitativa (QE) pronto”. Estos expertos consideran que el anuncio formal podría llegar en la reunión de junio o julio. Por el momento, el programa durará al menos hasta septiembre.

En ese sentido, ¿qué sucedería si el flujo de datos no es bueno en los próximos meses y la inflación es mucho más débil de lo esperado? Los analistas del gigante bancario estadounidense argumentan que es “poco probable” que haya más QE debido a la escasez de bonos elegibles para las compras, pero destacan otra opción posible: una especie de “Operación Twist”.

Para proporcionar un estímulo adicional -“aunque pequeño”- sin realizar nuevas compras netas el BCE podría considerar o bien alargar el período de tiempo durante el cual reinvierte los bonos adquiridos o bien alargar el vencimiento de las reinversiones.

Esta segunda opción remitiría directamente a la denominada ‘Operación Twist’ de la Reserva Federal estadounidense, bautizada así en los años 60 por el entonces baile de moda, y caracterizada por canjear bonos a corto plazo por otros con un vencimiento más lejano que se quedaban en el balance, facilitando el pago de intereses más bajos en la deuda pública. La última vez que la Fed utilizó esta fórmula fue en 2011, bajo el mandato de Ben Bernanke.

Aunque Bank of America Merrill Lynch reconoce que puede ser “temprano” para poner este asunto sobre la mesa, “claramente tendría un impacto de aplanamiento de la curva de crédito, y junto con el aumento en la compra de vencimientos a largo plazo por parte de las aseguradoras (‘lifers’) japonesas, el efecto de aplanamiento general en la curva de crédito del euro podría ser poderoso”.