El acuerdo, que se extenderá durante los próximos siete años, consolida a AWS como socio clave del laboratorio fundado por Sam Altman y marca el fin de su exclusividad tecnológica con Microsoft.
La operación refuerza el liderazgo de Amazon en el negocio de la nube y garantiza a OpenAI acceso inmediato y creciente a su infraestructura para entrenar y desplegar nuevos modelos de IA, según han confirmado ambas compañías.
Antes de finales de 2026, OpenAI prevé utilizar la totalidad de la capacidad contratada, con la posibilidad de ampliarla en 2027 y los años siguientes. La compañía comenzará a usar de forma inmediata la computación de AWS para sus cargas de trabajo más avanzadas, lo que le permitirá acelerar el desarrollo de productos y mejorar la eficiencia energética en sus operaciones.
El acuerdo redefine el mapa global de la nube
Con esta alianza, OpenAI rompe la dependencia exclusiva de Microsoft Azure y diversifica su infraestructura tecnológica en un contexto de demanda sin precedentes de potencia informática. Sam Altman ha destacado que “escalar la IA de vanguardia requiere una computación masiva y fiable” y que este acuerdo “refuerza el ecosistema que impulsará una nueva era tecnológica”.
La alianza entre AWS y OpenAI marca el inicio de una competencia directa entre Amazon y Microsoft por el dominio de la inteligencia artificial empresarial
Desde el lado de Amazon, el CEO de AWS, Matt Garman, subrayó que la infraestructura líder de su compañía “servirá de base para las ambiciones de OpenAI”. Según el directivo, AWS se encuentra en una posición única para atender las enormes cargas de trabajo de la empresa desarrolladora de ChatGPT, cuyo crecimiento ha disparado la necesidad de centros de datos especializados y hardware de alto rendimiento.
Una infraestructura diseñada para el máximo rendimiento
La red que AWS desplegará para OpenAI incluye GPU Nvidia GB200 y GB300 agrupadas mediante Amazon EC2 UltraServers, una arquitectura de alta densidad que garantiza baja latencia y máxima eficiencia en los procesos de entrenamiento e inferencia. Esta configuración permitirá ejecutar tareas de aprendizaje automático con un consumo energético optimizado y una velocidad de cálculo muy superior a la actual.
El acuerdo permitirá a OpenAI duplicar su capacidad de procesamiento y reducir tiempos de entrenamiento en modelos de gran escala
A medida que los modelos de IA se vuelven más complejos y costosos de entrenar, las alianzas con proveedores de nube se han convertido en un elemento estratégico para el desarrollo tecnológico global. El contrato refuerza la posición de AWS frente a Google Cloud y a la propia Microsoft en la carrera por liderar la infraestructura de la inteligencia artificial.
Datos clave del acuerdo
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Monto total | 38.000 millones de dólares (32.938 millones de euros) |
| Duración | 7 años (2025–2032) |
| Inicio de uso | Inmediato |
| Despliegue total previsto | Finales de 2026 |
| Ampliación posible | A partir de 2027 |
| Infraestructura | GPU Nvidia GB200/GB300 en Amazon EC2 UltraServers |
| Objetivo | Entrenamiento y despliegue de modelos avanzados de IA |
Europa, la gran observadora
El acuerdo plantea interrogantes sobre la soberanía tecnológica y la dependencia de infraestructuras no europeas. Para las empresas del continente, esta alianza puede traducirse en una mayor disponibilidad de servicios de IA avanzada, pero también en una concentración aún mayor del poder computacional en manos de gigantes estadounidenses.
El pacto refuerza la hegemonía estadounidense en la infraestructura de IA y reabre el debate europeo sobre soberanía digital
En el corto plazo, se espera que AWS amplíe su red de centros de datos en Europa, incluida España, para sostener el crecimiento de la demanda energética y computacional. La expansión podría acelerar la llegada de nuevas inversiones tecnológicas vinculadas al sector de la inteligencia artificial.
Una carrera global por la potencia de cálculo
El movimiento de OpenAI con Amazon marca un punto de inflexión en la competencia por el dominio de la infraestructura de IA. La computación masiva se consolida como la nueva “materia prima” de la economía digital, mientras los gigantes tecnológicos buscan posicionarse como los proveedores indispensables de una tecnología que redefine todos los sectores.





