Olaf y Rubí sigue sin cumplir con la CNMV dos años después de su desembarco en Nyesa

Nyesa
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La sombra de la sospecha no se aleja de Nyesa tras la llegada de Olaf y Rubí. La sociedad propiedad del empresario José Antonio Bartolomé se hizo con el 21,5% de la inmobiliaria aportando activos valorados en algo más de 21 millones de euros –operación que ha llegado a los tribunales por una presunta sobrevaloración de los mismos- a través de un aumento de capital social mediante la emisión de nuevas acciones. Pero casi dos años después de la misma, las acciones de Bartolomé procedentes de la ampliación sigan sin estar admitidas a negociación. ¿El motivo? Aún no ha presentado el folleto de emisión tal y como exige la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), un hecho insólito, según comentan fuentes del sector.

A principios de 2019, Nyesa aprobó un aumento de capital social por importe nominal de más de 8,6 millones de euros, mediante la emisión de 579.215.990 nuevas acciones, correspondientes a la participación de Olaf y Rubí y que siguen sin cotizar. Dado que estas nuevas acciones superan el 20% del volumen de valores de la sociedad ya admitidos a cotización existía la obligación legal de elaborar, aprobar y publicar un folleto en el que se especificara el plan de negocio o los objetivos de flujos de caja, entre otros. Sin embargo, a día de hoy, sigue sin hacerse.

“Los administradores de la sociedad están realizando las gestiones necesarias para solicitar la admisión a negociación de las nuevas acciones”, señalaba la inmobiliaria en su informe anual del año pasado, para añadir que “se está trabajando” en la realización del folleto, aunque todavía sin éxito.

De hecho, fuentes relacionadas con la compañía señalan a este diario que el regulador de la Bolsa ya ha enviado varios requerimientos a la inmobiliaria por esta cuestión y que incluso ha habido reuniones con directivos para resolverlo. “La sociedad comunicará oportunamente al mercado a través del correspondiente hecho relevante la fecha prevista para la contratación efectiva de las nuevas acciones en el momento en que se culminen las referidas gestiones”, añade Nyesa.

Algunos accionistas, en guerra con la dirección de la compañía y su principal accionista, consideran que este es uno de los principales motivos de la mala gestión de la empresa y de las presuntas irregularidades que han denunciado en los tribunales y la CNMV. Entre otros, consideran que el principal activo con el que Bartolomé compró el 21,5% del capital social de Nyesa, las Torres de Hércules en Cádiz, vale mucho menos de lo que dijo. Pero no es la única operación cuestionada.

También el año pasado la inmobiliaria compró 202 viviendas a Cajamar por 25 millones de euros. Para efectuar la compra de estos activos, la compañía suscribió con la entidad financiera un préstamo con garantía hipotecaria sobre las Torres de Hércules. El importe de la hipoteca ascendió a 18 millones de euros, cuyo valor de tasación se fijó en 24 millones. Además, Nyesa negoció un fraccionamiento y aplazamiento de parte del precio de adquisición por un periodo de 8 años.

Con esta operación, Olaf y Rubí se quitó la carga de la hipoteca de 4,6 millones de euros que tenía en las Torres de Hércules, a cuyo pago estaba comprometida la sociedad en la operación de entrada en Nyesa. Según asegura el medio Capital Madrid, esto es “algo insólito y que augura nuevas acciones legales contra el empresario ya vigilado por la hacienda pública”.