Ofensiva de los funcionarios ante Trabajo para denunciar la desprotección en residencias y hospitales

Hospital Ramón y Cajal
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Los funcionarios ultiman una batería de denuncias ante la Inspección de Trabajo por la “desprotección” en la que se encuentra el personal de las residencias de mayores, así como el sanitario. CSIF, sindicato más representativo en las administraciones públicas, está estudiando acciones jurídicas y “centenares” de denuncias ante este órgano, o incluso a la Fiscalía, para que “tomen cartas en el asunto”. Y es que, según afirma, muchos de estos trabajadores, “obligados por sus superiores”, tienen que atender a pacientes con coronavirus sin disponer de los pertinentes equipos de protección.

CSIF destaca que la falta de mascarillas, gafas o batas está provocando un gran número de bajas entre celadores, TCAEs y enfermeras y médicos. Pero también entre los trabajadores de mantenimiento, limpieza y administración, necesarios para el funcionamiento de los centros. Además, ya se han dado casos sanitarios que se rebelan ante esta situación y se niegan a atender a pacientes infectados debido a la alta exposición al virus por contar, por ejemplo, con mascarillas quirúrgicas, que no sirven para evitar contagios, y no con las correspondientes FFP2. Unas quejas que son respondidas por sus superiores con amenazas expedientes.

Este sindicato está “tomando nota” de estos mandos intermedios y equipos directivos para, cuando pase esta crisis, denunciarlos ante las instancias pertinentes y pedir su cese por poner en riesgo la salud de los trabajadores. En concreto, estas amenazas se están dando en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, donde medio centenar de profesionales sanitarios, entre enfermeras, TCAEs, celadores y médicos, se han plantado ante los mandos intermedios, ya que estos les niegan las mascarillas que son obligatorias para atender a pacientes infectados, detalla esta central sindical.

“Tenemos un montón de bajas en nuestra planta y sigue sin importar. Si me pongo mala contratan a otra. Estamos desesperadas. Llevamos trabajando durante toda la semana con la misma mascarilla, con ella entramos en todas las habitaciones, y se supone que sólo valen para un turno de ocho horas”, afirma una enfermera de este centro hospitalario a CSIF.

“Nos sentimos mal porque no estamos seguros en nuestro trabajo, no estamos protegidos, cuidando a pacientes que están muy mal, que son muy dependientes. Me parecen muy bien los aplausos de la gente, pero quiero que mis jefes, mi hospital, me dé medios para poder trabajar en condiciones, sin miedo”, continúa esta sanitaria, recoge este sindicato, que lamenta tener la sensación de que “les damos lo mismo”. “Tenemos una vida fuera, familia, amigos, que aquí no vale”, asegura.

Las quejas y denuncias llegan en cascada a este sindicato, que abre la puerta a “denunciar estas situaciones ante las instancias oportunas cuando llegue el momento”.

“Además de la falta de material hay que añadir la incompetencia e insensibilidad de los mandos intermedios, que a día de hoy siguen sin entender nuestras exigencias de trabajar con el material adecuado. No es sólo para protegernos a nosotros mismos, sino para proteger a nuestros compañeros y nuestras familias”, asegura, por su parta, una TCAE del Ramón y Cajal a CSIF.