Agencias de rating

El rescate del FMI a Argentina deja en evidencia (de nuevo) a las agencias de rating

Desde la victoria de Macri, Moody’s y S&P han elevado en dos escalones la nota a largo plazo de Argentina.

Moodys

En noviembre de 2015 Mauricio Macri ganaba unas reñidas elecciones que le otorgaban la presidencia de Argentina. Su victoria fue celebrada por las agencias de rating, que desde entonces encadenaron mejoras de rating sobre la deuda del país a pesar de que la situación finalmente se ha mostrado insostenible.

Sólo dos días después de la victoria de Macri la agencia Moody’s elevaba de ‘estable’ a ‘positiva’ el rating a largo plazo de Argentina, entonces en ‘Caa1’. Desde entonces, la agencia ha elevado en dos escalones la nota del país, hasta el actual ‘B2’ con perspectiva ‘estable’, que se mantiene desde noviembre del año pasado.

Un camino muy similar ha seguido Standard & Poor’s, que también ha subido en dos escalones el rating de Argentina durante la presidencia de Macri, de ‘B-‘ con perspectiva ‘estable’ a ‘B+’ con perspectiva ‘estable’. Fitch ha sido la agencia más prudente respecto a la deuda argentina, con muchos menos cambios que sus colegas. De hecho, la semana pasada rebajó la perspectiva de ‘positiva’ a ‘estable’ en su nota, que se establece desde 2016 en ‘B’.

Las agencias parecieron otorgar un voto de confianza a la “política económica gradualista” de Mauricio Macri, en referencia al ajuste poco a poco del gasto público y el déficit. En solo dos semanas, sin embargo, los planes del Gobierno se han convertido en papel mojado.

El presidente Macri se ha visto obligado a entablar negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) después de que el peso argentino se devaluara un 15% frente al dólar en apenas 15 días, en un país en que además la inflación alcanza el 25%. El Ejecutivo atribuyó el desplome de la divisa a la coyuntura internacional, si bien es la moneda argentina la que más valor ha perdido frente al billete verde.

Antes de llegar a este punto, el Banco Central intentó mitigar el desplome del peso sacando 5.000 millones de dólares de sus reservas en una semana para abastecer el mercado de dólares y subió el tipo de interés al 40% para promover el ahorro en pesos. Pero fue en balde y ahora el estricto FMI podría imponer duras medidas de ajuste.

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