«Nosotros somos más»: Chemnitz planta cara a la ultraderecha

Chemnitz
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Convertida en los últimos días en el bastión de la ultraderecha alemana, la ciudad oriental de Chemnitz acogerá este sábado una manifestación antifascista con la que busca mostrar que es un lugar tolerante y abierto con personas de todo el mundo.

Bajo el lema «Corazón en vez de persecución» («Herz statt Hetze», en alemán), más de 70 organizaciones han llamado a la sociedad alemana a salir a la calle a la misma hora que lo harán las dos caras más visibles de la ultraderecha alemana, el partido populista y de tintes xenófobos Alternativa para Alemania (AfD) y el movimiento islamófobo Pegida, así como el movimiento de derecha radical «Pro Chemnitz».

La contramanifestación pretende evitar que colectivos ultraderechistas instrumentalicen el asesinato de un joven alemán el fin de semana pasado presuntamente a manos de migrantes, una muerte a la que recurren para justificar su odio hacia ciudadanos de otros países y para llamar a la caza de «criminales extranjeros».

Entre los grupos convocantes de esta protesta se encuentran también partidos políticos tradicionales como Los Verdes, el Partido Socialdemócrata (SPD) o la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel.

«Queremos mostrar que también hay otro Chemnitz», indicó hoy la política del partido postcomunista La Izquierda Susanne Schaper.

Chemnitz vive desde el pasado fin de semana en un clima de creciente tensión, cuando los extremistas de derecha empezaron a convocar manifestaciones y llamaron a «dar caza a la criminalidad extranjera» como respuesta al acuchillamiento de un hombre de 35 años de nacionalidad alemana presuntamente a manos de dos migrantes.

Por el momento, la Justicia alemana dictó una orden de detención contra un sirio de 23 años y contra un iraquí de 22 años, quienes presuntamente apuñalaron a la víctima tras mantener una discusión. No se sabe qué desencadenó la pelea.

La ministra de Familia de Alemania, Franziska Giffey, depositó hoy en Chemnitz un ramo de seis rosas blancas en el lugar del crimen, convertido ahora en una especie de altar improvisado en recuerdo de la víctima.

Giffey ha sido la primera representante del Gobierno de coalición que dirige la canciller Angela Merkel en acudir a Chemnitz. El este de Alemania, donde el extremismo de derecha goza de mayor aceptación entre la población que en el resto del país, es un territorio hostil para miembros del Gobierno de Merkel.

Los ultraderechistas atacan de forma constante a los partidos tradicionales y los acusan de utilizar su poder en el Gobierno para dejar entrar de forma descontrolada a los migrantes en Alemania. Además, es habitual que cuando miembros del Gabinete de Merkel acuden a zonas de la extinta República Democrática Alemana (RDA) sean abucheados. La propia canciller, en una visita oficial al este del país, fue recibida al grito de «traidora del pueblo».

Previendo que la de este sábado pueda llegar a ser una jornada violenta, el Gobierno alemán ha enviado a Chemnitz refuerzos policiales desde Berlín así como desde otras regiones de Alemania.

El lunes, músicos alemanes, entre ellos la banda de culto de punk rock Die Toten Hosen, tocarán en Chemnitz en repulsa de los episodios xenófobos vividos en los últimos días. El concierto, que se está publicitando bajo el hashtag #wirsindmehr (nosotros somos más, en su traducción al castellano), espera convocar a miles de personas.

De forma paralela, una carta abierta publicada en Internet en la que se recalca que los ultraderechistas no representan a Alemania ha sumado por el momento más de 270.000 apoyos. «Este no es vuestro país. Estas no son vuestras calles. Aquí no se hace el saludo de Hitler y no se persigue a nadie por su apariencia o por su procedencia», reza la misiva en la que también se subraya que «la mayoría silenciosa no se callará nunca más».