¿No hay dónde huir? Oro y bonos se suman a las caídas de la bolsa

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La crisis por la propagación del coronavirus ha provocado una sacudida sin precedentes a los mercados. En España el Ibex 35 vivió ayer la peor jornada de su historia y otros índices bursátiles internacionales no lo están haciendo mucho mejor, con desplomes casi continuados en Frankfurt o Wall Street. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones refugios tradicionales como el oro o los bonos no han actuado como tal, atrapando a los inversores en una trampa de ventas casi a cualquier precio.

Se ha podido comprobar en el mercado de bonos estadounidenses. El lunes el pánico llevó por completo a la curva de rendimientos estadounidense por debajo del 1%, con la rentabilidad del bono a diez años por debajo del 0,5%, y la del bono a 30 años por debajo del 1%.

Sin embargo, en la jornada de ayer, con el Dow Jones cayendo cerca de un 8% en Wall Street, la rentabilidad del bono de referencia era del 0,82%, mientras que el bono a 30 años pagaba ya un 1,33%. En el mercado de bonos la rentabilidad se mueve de manera inversa al precio.

Los bonos del Tesoro se están vendiendo porque son el “único producto con alguna apariencia de liquidez”, apunta Bill Finan, gerente de Columbia Threadneedle, en declaraciones a Bloomberg. “Así que para cubrirse, por ineficiente que sea la cobertura, se venden las tasas, porque no se puede vender ningún producto de margen”.

“En una crisis vas a vender lo que tienes, no lo que quieres”, apunta Priya Misra, estratega de de TD Securities. “Este no es un mercado que funcione normalmente”.

Algo similar ha ocurrido con el precio del oro, con una caída ayer de casi un 4% hasta los 1.580,10 dólares la onza troy a pesar del desplome en las bolsas mundiales, un hecho preocupante que muestra que muchos inversores se ven obligados a vender activos para obtener dinero en efectivo.

Mientras, las bolsas siguen sin levantar cabeza. El Ibex 35 se desplomó ayer al cierre de los mercados un 14,06% hasta quedarse en 6.390,9 puntos. No solo se trata del mayor desplome de su historia, superando incluso los sufridos con el Brexit o la caída de Lehman, sino que se sitúa ya en niveles no hollados desde 2012, en plena crisis de Bankia. Caídas superiores al 11% para Frankfurt y París, mientras que Milán se hundía más de un 14% y Londres algo menos de un 10%.