“No estaríamos en condiciones de garantizar la supervivencia del lobo a largo plazo”

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El río Duero es la línea divisoria para la caza del lobo. Duero arriba es legal su caza como ampara la legislación de comunidades como Galicia, Castilla y León, Cantabria o Asturias. Mientras que asociaciones de conservación como el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) o como la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) denuncian que esta especie se encuentra en situación crítica.

A día de hoy, no se conoce con exactitud cuál es la población del lobo ibérico en el país. El último censo elaborado a nivel global fue realizado en 2014 por el Ministerio de Agricultura, alimentación y medio ambiente. En el hablan de la existencia de 297 manadas y de 2.400 ejemplares en total. Siendo Castilla y León con 163, Galicia con 77 y Asturias con 28 las comunidades con mayor presencia de grupos familiares de esta especie.

Sin embargo, el último censo realizado en 2018 en Castilla y León muestra un aumento en el número de manadas, que habría pasado de las 163 notificadas por el ministerio en 2014 a las 179.

El director de FAPAS Roberto Hartasánchez considera que los censos no son reales. “Hay una política de demostrar que hay mucho lobo para poder cazarlo. Estamos participando en trabajos de investigación que permitan establecer si hay tanto lobo como dice la administración”, valora.

Hartasánchez explica que desde FAPAS han pedido al Director General de Biodiversidad del Ministerio que se tomen las riendas de la gestión de esta especie a nivel estatal, ya que los lobos se mueven de un territorio a otro: “La legislación cambia según el territorio, en una comunidad un animal puede estar protegido, pero al pasar a otra no”.

“El lobo sigue en una situación complicada en la península ibérica”, explica el representante de ASCEL Ignacio Martínez y añade que la población del lobo se está estancando: “No estaríamos en condiciones de garantizar su supervivencia a largo plazo”.

“La discusión de la población del lobo es vieja y profunda. Nosotros creemos que no tiene mucho sentido, porque el lobo por su carácter ecológico no va a tener nunca súper población”, matiza Martínez de ASCEL. “El lobo se controla a sí mismo, en un territorio determinado no va a haber más lobos de los que permiten las presas de las que pueden alimentarse”, continua.

Por su parte, la Fundación Artemisan está de acuerdo con la denominación que se le da al lobo de especie cinegética – animales que se pueden cazar según la ley de caza de la administración competente – al norte del Duero. “Creo que el lobo cuando es una especie cinegética se valora más porque el ganadero conoce y sabe que existe un control de la población”, remarca.

Además, destaca la situación del lobo en Portugal: “Donde no se caza desde hace mucho y tiempo y las poblaciones de estos animales van a menos”. Para ASCEL, el país vecino es un ejemplo de protección del lobo. “Ellos son más civilizados en este caso, asumen una situación y siguen la legislación internacional”, completa Martínez.

Ganadería y lobo en España

Uno de los principales problemas que existen en relación con el lobo es su relación con la ganadería. En caso de ataque de estos animales las administraciones otorgan el pago de una indemnización a los damnificados. Sin embargo, Fundación Artemisan denuncian que llegan tarde y son insuficientes.

“Para que te paguen, la certeza de que te ha atacado un lobo debe ser muy grande, lo que muchas veces no es posible”, comenta la fundación. “Los cadáveres se tienen que encontrar, algo que es evidente cuando el lobo entra en un cercado, pero cuando hablamos de explotaciones al aire libre la situación cambia”.

Desde Artemisan creen que la mejora pasa por ampliar las indemnizaciones y la extracción de animales por métodos como la caza. “Para que el lobo se incremente tiene que ser una especie reconocida por la población rural, por ello tenemos que buscar fórmulas para que el medio rural no sufra por la presencia del lobo”, concretan.

“Lo que más nos preocupa es que se está utilizando al lobo como herramienta de lucha política, en estos momentos en España hay muchas comunidades en las que el voto rural tiene mucha importancia a nivel político”, explica Roberto Hartasánchez de FAPAS. “La actitud de matar lobos contenta al mundo rural, donde hay mucho antagonismo con varios aspectos de la conservación de la biodiversidad, especialmente el lobo”, denuncia.