El presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos, Lorenzo Amor, denuncia ‘presiones’ de las grandes empresas. Se anunció como la gran medida económica del Gobierno para facilitar a los autónomos y las pymes el mantenimiento de una cierta cantidad de liquidez y consistía en algo tan sencillo como aplicar el ‘IVA de caja’, es decir no ingresar el impuesto en el caso de las facturas no cobradas.
Pero, según los cálculos, del presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, sólo una de cada cinco empresas van a utilizar está posibilidad que se abre el 1 de enero.
Esto es al menos, lo que ha escrito hoy en su twitter, tras denunciar previamente que las grandes empresas han explicado a sus ‘proveedores’ que no conseguirán nuevos contratos con ellos si lo hacen.
El asunto es que si los proveedores aplican el IVA de caja, las compañías no pueden deducírselo en Hacienda, lo que no les conviene. Según Amor, estas presiones no son generalizadas y se estarían dando sobre todo en los sectores de la Construcción y el Transporte.






