La batalla sorda que libran las ‘dos’ almas del PSC, la españolista y la nacionalista empieza a cobrarse víctimas. La primera escaramuza se ha librado en Tarragona y más concretamente en la población de Cambrils un municipio gobernado por una coalición entre CiU y PP cuya agrupación controlaban los nacionalistas del PSC. Hasta ahora.
Ayer mismo la Ejecutiva del PSC, con Pere Navarro a la cabeza, aprobaba una resolución para disolver la dirección del partido en esta localidad y sustituirla por una gestora de cinco personas, en principio, afines a la línea del primer secretario actual, que presidirá Xavier Sabaté, el responsable del partido en Tarragona.
La votación previa a la toma de esta decisión puede dar idea, según algunos observadores, de la actual correlación de fuerzas en un partido cuya división parece acrecentarse por momentos.
Los 34 participantes en la reunión votaron a mano alzada, según una información publicada por Crónica Global, y nueve de ellos, encabezados por Daniel Font, el actual líder del sector crítico se manifestaron en contra de disolver la dirección de Cambrils.
Los motivos de la disolución, según sus promotores, residen en que el partido era incapaz de articular una oposición clara contra los recortes que impulsaba el Ayuntamiento de esta población.
Los destituidos, en cambio, creen que su cese se deba al apoyo que han dado a la celebración de la consulta soberanista y a su militancia en la corriente Avancem que agrupa a los militantes del PSC que se oponen a Pere Navarro.






