Mariano Rajoy, está débil y su caída compromete el futuro de los más de 862 cargos electos del PP. El ‘sálvese quien pueda’ no ha empezado aún, pero empieza a intuirse, sobre todo en las críticas cada vez más visibles que los barones regionales realizan al actual sistema de Financiación Autonómica.
En las últimas semanas, desde la Comunidad de Madrid se ha generalizado la ‘crítica velada’ al Gobierno central como fórmula para eludir el impacto en las expectativas de voto que empiezan a tener los recortes aplicados. Sobre todo en Educación y Sanidad.
Ya ni siquiera dos consejeros tan marcados por su ideología conservadora como Fernández-Lasquetty o Lucía Figar, formados en el corazón mismo de la FAES de Aznar, presumen de su política de privatizaciones.
Ahora si suben las tasas universitarias o se privatizan hospitales es sólo para cumplir con el objetivo de déficit que les marca el Gobierno. Gobierno que, además, ‘racanea’ dinero a Madrid con un sistema de financiación autonómica que penaliza a esta comunidad.
Incluso, el propio presidente, Ignacio González, lleva meses buscando cercanía con algunos sectores, como el de los profesionales de la cultura, más que castigados por ese IVA del 21% que ahoga al sector. Por él, la cifra ya habría sufrido una rebaja. Es cosa de Wert o de Montoro.
No hay por ahora, críticas directas al líder, o peticiones expresas, como las que sí han realizado Esperanza Aguirre o Vidal Quadras, a Rajoy para que sea más duro con los corruptos del partido, quizá porque la sombra del ‘caso Gürtel’ es muy alargada y también puede explotar en la propia Comunidad de Madrid.
Otra comunidad afectada hasta el tuétano por el ‘caso Gürtel’ es Valencia. Y allí, Alberto Fabra, a punto de cumplir dos años como presidente del partido y de la Comunidad en sustitución de Francisco Camps, empieza a sentir la presión que le llega de los cuadros medios de un partido que temen por su futuro si se confirma el desplome que anticipan las encuestas.
Hoy mismo, ha comparecido en una rueda de prensa, en la que se ha expresado con una dureza inusual. “Tenemos que pedir al Gobierno que se deje de perjudicar a la Comunitat en financiación”. Y ha explicado que cada décima de déficit que se les obliga a recortar “supone una pérdida de 100 millones de euros para los valencianos”.
La batalla definitiva por el control del PP quizá aún este lejos. Pero el contexto en el que va a producirse empieza a perfilarse. Quizá, como expresaban en estos días ciertas informaciones aparecidas en medios de comunicación internacionales, lo que nadie entiende es que no se haya producido todavía.
Al menos en el exterior. Porque en España, los politólogos más avezados, si tienen claro, el momento en que empezará el ‘baile’ de verdad, justo cuando haya que elaborar las listas para las próximas elecciones locales y autonómicas.
Siempre que las novedades procedentes de Soto del Real y Luis Bárcenas, lo permitan, claro. En caso contrario, todo puede precipitarse.
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