Durante su última comparecencia ante el juez Ruz, el pasado 27 de junio, Luis Bárcenas defendió sus cuentas en Suiza y la legalidad de los 47 millones de euros que llegó a acumular en varios bancos del país neutral.
En esa última ‘cita’ con Pablo Ruz, a la que ha tenido acceso Servimedia, el extesorero afirmó al magistrado que “hay muchas personas en España con activos en Suiza”. Bárcenas le dijo al juez que esta vez sí que iba a declarar, ya que considera necesario defenderse de “las auténticas barbaridades que se están publicando”.
“Es la novena vez que vengo a declarar”, remarcó Bárcenas al magistrado. El excontable aseguró que no tenía por qué comunicar a los bancos suizos su condición de gerente del PP al tratarse de “una actividad del ámbito privado”. El extesorero dejó claro que en 2009, año en el que fue imputado por primera vez en la trama Gürtel, dejó sus fondos en manos de su testaferro, Iván Yáñez, por “prudencia y para que su patrimonio no sufriera una merma”.
Bárcenas confesó que siempre dejó al margen de sus negocios a su esposa, Rosalía Iglesias. Aún así el excontable reconoció al juez que abrió una cuenta bajo titularidad de su cónyuge y puso su nombre como “seudónimo” en una tarjeta de crédito pero que ella “jamás” llegó a conocer tal circunstancia ni hizo uso de la misma.
Bárcenas explicó que fue él quien abrió esa «cuenta de gasto» con un fondo reducido y que solicitó dos tarjetas de crédito, una a su nombre y otra al de su mujer, para tener el doble de límite (cada una tenía un tope de 12.000 euros) en lugar de una sola con un límite «desmesurado». «Dije pongámosle Rosalía como seudónimo», añadió.
Pese a ello, Bárcenas insistió en que ambas estuvieron «siempre» en su poder. «Pedí dos tarjetas de crédito y, moderadamente, porque no suelo gastar mucho, además no la utilicé demasiado pero en algún viaje al extranjero dispuse de esos fondos», sentenció.






