La Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) de Madrid no renovará a sus 46 contratados temporales, traspasará 233 millones de su deuda al Ayuntamiento y venderá suelo y pisos en los próximos cinco años para evitar, según el Gobierno de la capital, su disolución.
Esos son los ejes que maneja Ana Botella para ‘sanear la empresa de la vivienda, unos planes que han sido recibidos con críticas de la oposición que le reprochan sus prisas y su falta de transparencia.
Por ello, desde el PSOE, su portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, reclama un «debate público» sobre la EMVS y reprocha el «ocultismo» del Ayuntamiento de Madrid al haber convocado una reunión del consejo de la misma «un día antes». «Quieren hacerlo todo deprisa, deprisa», recalcó el dirigente socialista.
Desde UPyD también denuncian las prisas de Ana Botella, tanto que El portavoz de Urbanismo de la formación magenta en el Ayuntamiento de Madrid, Mariano Palacios, calificó de «irresponsabilidad» de la dirección de la sociedad presentarles el documento «cinco minutos antes de votar».
«Es un documento extenso, con mucha información e importantes consecuencias económicas y laborales y aún así nos lo dan cinco minutos antes de votar. Eso no son maneras, así es imposible votar nada responsablemente», señaló el edil en declaraciones a Europa Press.
Angel Pérez, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Madrid, explica que la coalición de izquierdas lo que exige es que Ana Botella negocie con los inquilinos antes de vender los activos de la EMVS.
Así es como ha recibido la oposición el Plan de Viabilidad 2013-2018 aprobado ayer por el consejo de administración de la EMVS que pretende reducir el endeudamiento que soporta con el traspaso al Ayuntamiento de Madrid de una serie de terrenos, lo que conllevará la subrogación de una parte de su deuda (234 millones de euros sobre un total de 629). Además de contemplar la enajenación de más de 1.800 viviendas y el mantenimiento del empleo, salvo 46 contratados temporales.







