Un complot perfectamente orquestado entre políticos y empresarios. Ese fue el origen del movimiento conocido como ‘tamayazo’ que hace ahora diez años frustró la investidura del entonces candidato socialista Rafael Simancas a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Así lo revela un documento supuestamente manuscrito del propio Eduardo Tamayo hecho público por infoLibre.
En los retazos de papel que este viernes publica el digital, se aprecia una maraña entre empresarios y políticos que habrían orquestado el movimiento de gracia con el que impidieron el nombramiento de Simancas con el apoyo de Izquierda Unida. Mientras que Eduardo Tamayo, el primero de los dos diputados díscolos que se abstuvieron de la decisiva votación, parece estar en el centro de la trama, María Teresa Sáez -la segunda en lid- ha roto su silencio una década después para mostrarse engañada.
La cabeza que orquestó el desde entonces conocido como ‘tamayazo’ es, según estos documentos, el socialista José Luis Balbás, líder de la corriente Renovadores por la Base dentro del partido a la que pertenecían los dos tránsfugas. Junto a él, Ricardo Romero de Tejada, exsecretario general del PP de Madrid y exconsejero de Bankia y Dionisio Ramos, exgerente de la Universidad Complutense de Madrid.
El nombre que aparece en la primera página del documento ahora hecho público es el de Antonio Romero, secretario de Organización de los socialistas madrileños. Junto a él, las siglas “PP+2” en referencia al número de diputados que eran necesarios para frustrar la candidatura de Simancas. Mediante flechas, el socialista queda relacionado con las tres consejerías que habría pactado entregar a Izquierda Unida a cambio de su complicidad en la votación de investidura.
Desde el diario digital se defiende que Balbás estaba “apurado” por sacar el mayor partido posible a los dos escaños conseguidos para seguidores de sus tesis tanto como lo estaba la bancada popular por perpetuar la presidencia de Esperanza Aguirre. Mientras que la finalmente presidenta se habría negado a pactar con ningún tránsfuga, Ramos habría contactado con Romero de Tejada y la actual delegada de Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes para cerrar la maniobra de voto.
En los papeles, atribuidos a Tamayo, también se hace referencia a dos operaciones inmobiliarias en las que Dionisio Ramos tuvo parte: “La Cabrera” y “Pelayos”. Además, junto a los nombres de Balbás y Miana se puede leer “4 c/uno” al margen de una anotación más que, dentro de un círculo, apunta “8 millones”. Aparecen otros nombres, como el del empresario de la construcción Fidel San Román, que después resultó ganador de concesiones públicas como la emblemática Plaza de las Ventas.
Por su parte, Cristina Cifuentes no ha tardado en contestar a esta polémica que, ha dicho, de forma “falsa” busca vincularla con el ‘tamayazo’ una década después. En su cuenta de Twitter comentaba: “En la política y en la vida no vale todo. ¿Es necesario acudir a los Tribunales ante tanta infamia? Si hay que hacerlo, sin duda lo haré”. Mientras que Tamayo dispone de importantes negocios internacionales, su compañera Sáez sigue trabajando en el mismo puesto sanitario que desempeñaba cuando negó su apoyo a su líder de filas en la Asamblea madrileña.






