Santos Ruesga, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Madrid ha votado en contra del informe de los expertos sobre la reforma de las pensiones presentado hoy. Sus motivos están claros, considera que el informe presentado hoy contiene cifras dudosas, es alarmista, se ha elaborado sin disponer de tiempo y, además es fruto de una clara subordinación a intereses políticos concretos.
El único ‘disidente’ del Comité de Sabios nombrado por el Gobierno para realizar este estudio que deber servir de base a la reforma de las pensiones ha explicado su posición en el programa ‘Mas vale Tarde’ de La Sexta. En su opinión, el estudio no ha tenido en cuenta la suficiencia uno de los factores que hay que considerar a la hora de abordar una cuestión tan sensible como las pensiones.
Ruesga afirma que el Comité se ha centrado exclusivamente en la sostenibilidad, lo que da idea de los intereses que podía haber detrás de la creación de este grupo. Para el catedrático, a quien se le supone cierta cercanía con UGT, resulta particularmente curioso que el Ministerio de Trabajo no haya aportado cifra alguna y que todos los números disponibles tuvieran un ‘aroma’ que parecía situarlos en los entornos de las instituciones privadas.
Por otra parte el ‘sabio disidente’ considera casi una tomadura de pelo que se pretenda reformar todo el sistema de pensiones de un país en un mes. Algo que desde luego no se ha planteado de esta forma en ninguna otra nación de la Unión Europea.
Por eso, Ruesga ha calificado este planteamiento de innecesario e inoportuno y cree, como decíamos antes, que sus resultados son ‘alarmistas’. Además, ya había una reforma previamente pactada. Por eso, lo único que habría ahora, en su opinión, sería una necesidad política del Gobierno de cumplir determinados compromisos contraídos con Bruselas.
De ahí, la rapidez, el vértigo y la falta de consistencia que este catedrático encuentra en unas cifras con débil sustento porque la simulaciones realizadas no eran ni precisas, ni suficientes. Una vez más, lo que habría pasado es que los expertos le ponen números a los objetivos e intereses de determinados grupos políticos.
De hecho, para Ruesga, una reforma que tuviera en cuenta este informe ni siquiera aseguraría la supuesta sostenibilidad que teóricamente se persigue. Lo único que pasará es que, como las pensiones dejarán de subir lo que aumente la inflación, los pensionistas perderán poder adquisitivo inmediatamente.
Ruesga no ha querido valorar la curiosa composición de este Comité de Sabios. Sí lo ha hecho el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, que ha recordado que ocho de los doce sabios nombrados por el Gobierno tienen relaciones con bancos y aseguradoras, empresas que harán negocio si las pensiones del futuro son más bajas. Una característica que quizá ilustre perfectamente el hecho de que el portavoz de este Comité haya sido Rafael Domenech, economista jefe del BBVA.






