La reforma de la ley del aborto que prepara el Gobiernoha provocado un agrio enfrentamiento en la sesión de control entre la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.
La ‘número dos’ socialista ha afeado Gallardón que su departamento esté preparando «una de las leyes del aborto más restrictivas y retrógradas del mundo occidental». Y le ha acusado de elaborarla en razón de «una vieja deuda adquirida con los obispos en las cabeceras de las manifestaciones» en las que coincidieron obispos y mandatarios del PP.
«¡Gallardón!, ya no toca ser el progre del PP, ¿eh?; estamos en otra etapa», le ha espetado Valenciano, en alusión a su pasada imagen como uno de los dirigentes supuestamente menos conservadores del Partido Popular.
En respuesta a Valenciano, el ministro de Justicia se ha definido así en palabras del escritor Miguel Delibes: «No hay nada más progresista que defender la vida», al tiempo que ha afirmado que va a reformar la ley del aborto «únicamente y exclusivamente» atendiendo la Constitución, al margen de «lobbies», «jerarquías eclesiásticas» y «conspiraciones imaginativas».
Y según Gallardón, el PP «lo va a hacer un partido sin complejos, que defiende los derechos de las mujeres y el derecho a la vida».
Sin embargo, a juicio de Valenciano, “en la España de Rajoy los derechos se convierten en delitos y las mujeres que aborten sin su permiso irán a la cárcel y los profesionales que les ayuden también”.
La parlamentaria del PSOE ha pedido al PP que dejen de usar demagógicamente a las menores, ya que las chicas de 16 y 17 años que abortan no llegan al 0,5 %, y se trata de jóvenes que viven en hogares violentos o desamparadas.
Se ha referido a la hipocresía “que me viene al pelo”, para augurar lo que va a pasar con la ley que pretende aprobar el Gobierno, “lo que ha pasado toda la vida de Dios: que las mujeres de su entorno social y económico van a poder abortar en uno de los 20 de los 27 países de Europa que tienen una ley como nosotros”.
Pero las otras, “aquellas que no ven, también van a abortar pero lo van a hacer en condiciones mucho peores, jugándose la salud, la vida y la cárcel”.
“Ni los ministros ni los obispos van a decidir qué hacen las mujeres con su cuerpo”, ha advertido Valenciano.






