José Bono no pierde el tiempo. Al veterano político socialista sus 14 meses ‘sabáticos’ tras dejar la presidencia del Congreso de los Diputados le han dado para escribir sus memorias, encontrar trabajo en un prestigioso bufete de abogados e impulsar una fundación en defensa de la Constitución.
Con su incorporación a Cremades & Calvo Sotelo, Bono vuelve así a ejercer su profesión tras pasar 32 años dedicado a la vida política en las filas del PSOE. El que fuera presidente de Castilla La Mancha durante más de 20 años se ocupará de temas de derecho administrativo y de cuestiones del departamento de sectores regulados, tal y como adelantaba Expansión.
El Consejo Asesor de Cremades & Calvo-Sotelo, que preside el exministro del PP y presidente actual de Vueling, Josep Piqué, cuenta con 41 consejeros, como Fernando Conte, expresidente de Iberia; José Luis Díaz Fernández, expresidente de Repsol; Juan Soto, expresidente de Hewlett-Packard; Isabel Aguilera, exdirectora general de Google España, o el expresidente de Hewlett-Packard Juan Soto.
Sin embargo, Bono también tendrá como compañero de sillón otra compañía menos prestigiosa y mucho más polémica: el cuestionado vicepresidente primero de CEOE, Arturo Fernández, actualmente en la ‘picota’ por las acusaciones de pagar con dinero negro a sus trabajadores y por las deudas millonarias de sus empresas con el Estado y con la Seguridad Social.
Amistades peligrosas
Pero el hecho de que el socialista Bono comparta desde ahora un puesto en el Consejo Asesor de este bufete con el empresario más polémico de la CEOE no es la única cuestión por la que Bono ha vuelto de lleno a la actualidad.
El caso es que Bono se ha aliado con algunos dirigentes populares de un perfil tan conservador como Eduardo Zaplana o Ángel Acebes, ministro de Administraciones Públicas, Justicia e Interior, sucesivamente, con José María Aznar.
Dicha institución ha sido promovida por «exministros de España», condición indispensable para formar parte y a Bono le acompañan María Antonia Trujillo, titular de Vivienda en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Magdalena Álvarez, Cristina Garmendia, Julián García Vargas, entre otros. Su objetivo es «reforzar la cohesión de los ciudadanos españoles a través de la defensa de la Constitución».
Tirando de hemeroteca se puede ver que no es la primera vez que Bono y Zaplana se unen. Siendo homólogos, Eduardo Zaplana como presidente popular de la Generalitat Valenciana, y el socialista José Bono, al frente del Gobierno autonómicos de Castilla-La Mancha, acabaron defendiendo causas comunes y nunca han ocultado una buena relación.
Coincidiendo ambos en el tiempo cuando ocupaban estos cargos, pactaron para que la autovía de Valencia-Madrid pudiera atravesar las protegidas Hoces del Cabriel y, en contrapartida, el AVE entre estas ciudades tuviera paradas en las de Cuenca y Albacete.
Ambos se han caracterizado también por compartir una defensa cerrada de la Carta Magna, hasta tal punto que Zaplana dijo en su momento que todo lo que se haga en su favor y en todos los ámbitos «será poco».
Además, Bono ha tenido un gran protagonismo mediático durante los últimos meses en los que ha estado promocionando la primera de las tres entregas de su libro de memorias, titulado «Les voy a contar», en el que relata algunas de sus experiencias más curiosas que le han sucedido durante la etapa política que va desde 1992 a 1999.una obra que según web especializadas como lecturalia.com se convirtió en uno de los diez títulos más vendidos de 2012







