El recuento judicial de las entradas vendidas por Diviertt para la fiesta de Halloween celebrada en el Madrid Arena en la que murieron cuatro jóvenes ha concluido este miércoles con la apertura de las ocho cajas decomisadas por la Policía, que contenían un total de 16.791 entradas vendidas. Se supera así en un 58% el aforo permitido, establecido en 10.600 personas.
Así lo han indicado fuentes jurídicas presentes en el recuento judicial desarrollado en la Jefatura Superior de la Policía de Madrid ante el magistrado Eduardo López Palop, que comenzó el pasado viernes. Los tickets vendidos por la empresa de Miguel Ángel Flores superan con creces el aforo permitido en dicho recinto y contradicen las explicaciones de éste ante el Ayuntamiento y el propio juez que investiga este caso, a los que aseguró que sólo se habían vendido 9.650 entradas.
Este proceso ha sido impugnado por la defensa de Flores, que asegura que dos de las cajas fueron “manipuladas”. Según la empresa, ni la recogida ni el traslado de las cajas se hicieron con las garantías debidas. “La descripción, recogida y traslado de las cajas el 16 de noviembre se llevó a cabo sin presencia del Instructor, del Secretario Judicial, del representante del Ministerio Público, ni de las partes personadas en el proceso”, asegura la empresa de Miguel Ángel Flores.
Además, afirma que “las cajas fueron aparentemente manipuladas, como prueba el hecho de que el candado de dos de ellas había sido sustituido por una brida de plástico, cuando la totalidad de las cajas con entradas que los profesionales de Diviertt dejaron en las instalaciones estaban cerradas con candado”.







