La tormenta que se ha desatado en el PSOE tras las derrotas electorales en Galicia y País Vasco está a punto de convertirse en un huracán. Ante los movimientos que han iniciado los afines a Carme Chacón para encumbrar a la diputada catalana como la nueva líder de los socialistas, un sector del partido ha advertido a la exministra que ella no es la alternativa a Rubalcaba.
Antes de que Chacón diga que ‘esta boca es mía’ y escenifique en público su deseo de volver a pelear por la Secretaría General del PSOE, varios dirigentes del partido han salido a pararla los pies. Este sector de los socialistas ha advertido a la extitular de Defensa, y a sus seguidores, que ella no es la solución que necesita la formación que en 1879 fundó Pablo Iglesias y que Felipe González llevó al poder.
Y es que, en medio de la crisis que se ha desatado tras las derrotas en los comicios gallegos y vascos, los afines a Chacón habían decidido volver a ‘armar ruido’ y vender a la diputada catalana como la salvadora del partido. Algo que no está dispuesto a aceptar una corriente del PSOE que se está movilizando para frenar las ansias de poder de la exministra y su entorno, ya que aseguran que su proyecto nada tiene de diferente del de Rubalcaba, incluso, llevaría a los socialistas a una división y pérdida de la confianza de los ciudadanos aún mayor.
Estas tesis no sólo las defiende un sector del partido, sino que también ha saltado a algunos medios de comunicación. El escritor Félix de Azúa, en una tribuna titulada ‘Después de la caída’, arremete contra el ‘aura’ que se le ha dado a Chacón, una “esfinge sin secreto”, así como al propio líder del PSC, Pere Navarro, que ha “convertido a Montilla en un Churchill”. Por todo ello, no tiene reparos en señalar que, “por mera prudencia, el PSOE debería ir preparando un desembarco en Cataluña con sus propias siglas”.
Una postura crítica con Chacón que se escucha con fuerza entre los más veteranos del PSOE que creen que la deriva en la que están inmerso los socialistas catalanes de la mano de Navarro y Chacón sólo se solucionará con un divorcio que haga que el propio Partido Socialista se presente con un programa y candidato propio. Entre los defensores de esta idea, según afirman algunas malas lenguas en los pasillos del Congreso, se encuentra el propio Felipe González.







