Ignacio González quiere conservar la buena relación que mantenía Esperanza Aguirre con la Iglesia, por lo que ha salido a su rescate tras conocer las quejas de la institución por los impagos de las comunidades autónomas a sus geriátricos, que se encuentran al límite a causa de estas deudas. Ante ello, el presidente madrileño ha tratado de paliar las pérdidas de la Iglesia dejando en sus manos la gestión de uno de los puntos de encuentro familiar de la región.
La Iglesia está de enhorabuena. La decisión de Ignacio González de cerrar seis de los ocho puntos de encuentro familiar de la Comunidad de Madrid, que garantizan el cumplimiento del régimen de visitas fijado por el juez en los casos de separaciones conflictivas, ha beneficiado a la institución católica. La gestión de uno de estos centros públicos ha pasado a manos de los Legionarios de Cristo, que a través de la Fundación Altius se encargan de seguir prestando este servicio en la región.
Así lo ha asegurado la Cadena Ser, que apuntaba a que González quería poner “este servicio público en manos privadas de colectivos ideológicamente afines”, por lo que ha acabado por recaer en la Iglesia católica. Concretamente, los Legionarios de Cristo han puesto en marcha un punto de encuentro familiar en el mismo lugar donde ya gestionan un centro para inmigrantes.
La decisión de González, además, estaría dirigida a mejorar la situación de la institución, que ha comunicado a la opinión pública las dificultades que atraviesan algunos de sus organismos, como las residencias de ancianos, debido a los impagos de las administraciones.
La voz de alarma la dio el pasado 1 de octubre la Federación Lares, que remitió un comunicado en el que advertía de la situación límite de alguno de los geriátricos a los que representa debido a las deudas millonarias de los gobiernos autonómicos, que en algunos casos llevan sin pagar desde 2011 y que han reducido los conciertos que mantenían con el sector solidario.
Una llamada de auxilio que ha sido atendida de inmediato por Ignacio González, que trata así de salvaguardar las buenas relaciones de la Comunidad de Madrid con la Iglesia.
No obstante, el dirigente madrileño no ha sido el único en tender una mano a la institución. El Gobierno de Mariano Rajoy también ha puesto su granito de arena al no recortar la partida que destina en los Presupuestos Generales del Estado de 2013 a la Iglesia católica, a la que destinará más de 13 millones de euros cada mes, la misma cantidad fijada en los presupuestos de este año. Con este dinero se financiarán las retribuciones de los obispos, de sacerdotes y se pagará el funcionamiento de la Conferencia Episcopal.
Este nuevo guiño del Gobierno a la Iglesia se une a los ‘beneficios’ con los que ya cuenta la institución, como la exención del pago del IBI y otros impuestos municipales, y ha puesto en pie de guerra a los colectivos laicos, que se quejan de que “la única entidad que no sufre ningún recortes es la corporación católica”. Habrá que ver si la decisión de González de poner la gestión de centros públicos en manos de la Iglesia también es cuestionada por estas agrupaciones.







