Los mineros españoles no están solos. La lucha que han emprendido contra el recorte del 63% de las ayudas al carbón del Gobierno cuenta ahora con el apoyo de los trabajadores del carbón que se enfrentaron a Margaret Thatcher en los años ochenta. Estos han enviado una carta a sus compañeros para solidarizarse con sus protestas.
El conflicto minero español ha traspasado fronteras. Un grupo de exmineros que secundaron las huelgas generales convocadas en 1984 y 1985 contra el ‘desmantelamiento’ del sector que pretendía llevar a cabo la Dama de Hierro han enviado una carta a sus compañeros de Asturias, León y Aragón para mostrarles su “total apoyo” en la lucha que mantienen por la pervivencia de la industria del carbón.
En dicha misiva, el grupo encabezado por el que fuera presidente de la Unión Nacional de Mineros de Gran Bretaña (NUM por sus siglas en inglés), Ian Lavery, traslada a los trabajadores españoles su “admiración” por la “determinación” que han mostrado al declarar una huelga general del sector desde el pasado 31 de mayo para negarse a “pagar por la crisis capitalista causada por los especuladores y los banqueros”.
Los mineros británicos, que explican a sus homónimos españoles que el “camino será largo y duro”, aseguran que harán “todo lo posible para apoyarlos, porque la victoria de los mineros de España será una victoria para todos los trabajadores de Europa”.
Esta carta, que acaba con las consignas que repiten los trabajadores del carbón en sus protestas contra el recorte a las ayudas al carbón, se ha conocido poco después de que el recién elegido presidente de Asturias, el socialista Javier Fernández, haya respaldado la lucha minera. El jefe del Gobierno autonómico se reunió ayer con los dirigentes de los sindicatos para mostrarles su apoyo, y les adelantó que intentaría reunirse con el ministro de Industria, José Manuel Soria, para pedirle que garantice la supervivencia de la industria del carbón.
Una idea que no parece entrar en los planes del titular de Industria, que esta misma mañana ha asegurado en el Congreso, durante la sesión de control, que seguirá con el plan de cierre de las cuencas mineras, “elaborado por el anterior Gobierno”. Este proyecto, remitido a Bruselas en agosto de 2011, recoge que “a fecha de 1 de enero de 2019” no quedará abierta “ni una sola unidad de producción de minería del carbón que hubiese recibido ayudas”, ha especificado Soria.







