La dulce Olivia vuelve a enfrentarse mañana a la parroquia madrileña más interesada en los cantautores con ‘vitola’ indie. A diferencia de otras Madame de Happyland apuesta por contar en castellano sus desenfadadas y, a veces, truculentas historias. Y eso, no es poco en los tiempos que corren.
Tampoco es lo único, por supuesto. También cuentan sus melodías atrayentes y ese deje golfo e inesperado para una muchachita que si se mantuviera callada sería la novia perfecta para el hijo con ‘master’ y en el paro que casi todo el mundo tiene en casa.







