La Generalitat de Cataluña ha decidido, sólo unos días después de anunciar el retraso en el pago de la extra de Navidad a los funcionarios, dejar de pagar las cotizaciones sociales al Estado por la crisis de tesorería que atraviesa. Además, ha aplazado la liquidación de las retenciones del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).
Así lo reconoció ayer en el Parlamento autonómico el consejero de Economía del Ejecutivo catalán, Andreu Mas-Colell, quien ha definido esta situación como un “cierre de cajas transitorio” puntual y pactado con el Gobierno, según ABC. Un retraso que no implicará sanción o cobro de intereses.
“Estamos retrasando el pago de impuestos todo lo que podemos”, indicó ayer Mas-Colell en el Parlament al ser preguntado por las medidas salariales aplicadas a los funcionarios de la Generalitat. Una decisión que han tomado, según recordó el propio consejero, debido al impago de los 759 millones de euros por parte del Ejecutivo central que fija el Estatuto de Autonomía catalán.







