La tormenta desatada en el seno del PSOE de Madrid se ha convertido en una tempestad ante la que el secretario general de la antigua federación, Tomás Gómez, no logra encontrar una salida. El motín iniciado por 13 ex diputados autonómicos del partido, cercanos a Rafael Simancas y críticos con el actual líder del PSM, y que mina la figura de Gómez, ha encontrado una respuesta en las propias agrupaciones del partido que han cerrado filas en torno al ex alcalde de Parla.
La antigua Federación Socialista de Madrid se encuentra más dividida que nunca. La rebelión protagonizada por un grupo de integrantes del sector crítico del partido que han reclamado una indemnización de más de 700.000 euros no ha gustado a los responsables de las agrupaciones que el PSOE tiene repartidas por la región.
Y así se ha evidenciado en Carabanchel, dónde el secretario general del partido en este distrito, Gabriel Callés, no ha tenido reparos, en declaraciones a EL BOLETÍN, en tirar de las orejas a dos de sus compañeros de filas (Joaquín García Pontes y Juan Antonio Ruiz Castillo) que integran este grupo de ex diputados ‘amotinados’.
El enfado es tal por la imagen que estos ex representantes del PSM están dando a los madrileños en plena crisis económica, que los líderes de estas agrupaciones se atreven a pedir que devuelvan el carnet de militante y digan adiós al partido.
Un paso que hasta ahora no parece que vaya a dar ninguno de estos ex parlamentarios de la Asamblea de Madrid y que hace vaticinar una nueva lucha en el seno de la antigua federación socialista de la región que este mismo domingo se reúne para fijar las fechas y el proceso de elección de los nombres que, como delegados, representarán junto al propio Gómez al partido en el Congreso Federal la primera semana de febrero y tendrán voz y voto para elegir al sucesor de Zapatero al frente de la Secretaría General del PSOE.






