El presidente del Congreso, José Bono, ha aprovechado el inicio de las últimas votaciones de la IX Legislatura para despedirse de la Cámara, dar las gracias a los diputados y desearles suerte a todos especialmente a los socialistas, esperando que «los últimos sean los primeros».
Bono hizo repaso de estos años de presidente en los que ha habido «momentos difíciles, micrófonos indiscretos, errores, situaciones tensas», pero en los que se han estrechado relaciones y han surgido nuevas amistades.
Bono recordó las palabras del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, previas a su nombramiento, cuando le calificó como un «cabestro», y aseguró que aquellos recelos han dado paso a una amistad entre ambos: «Si a mi llegada no dije ni mú a Erkoreka, ahora sería injusto no proclamar el afecto y la amistad trabada», reveló.
Finalmente, tras despedirse del resto de los grupos, Bono se dirigió a la bancada socialista, y aclaró que les dejaba para el final porque su «inclinación cristiana» le lleva a esperar que «los últimos serán los primeros». «Gracias por soportar las cosas de Bono –les dijo–. Con placa o sin ella de la santa (Madre Maravillas), mis relaciones son y serán maravillosas con el Partido Socialista».
Bono fue despedido con calidos aplausos, pero este no fue el único recuerdo que se llevara el veterano socialista ya que los portavoces de las distintas formaciones políticas con representación en el Congreso le hicieron un regalo de despedida. Cada uno puso 75 euros para comprarle una bandeja de plata en la que han grabado las firmas de todos los diputados que ejercen o han ejercido labores de portavoz y siguen en su escaño al finalizar la Legislatura.







