La Mesa de la Cámara Alta vuelve a rechazar una petición de Compromís sobre el uso de fondos reservados del Estado para ‘silenciar’ a las supuestas amantes del monarca. “¿Conoce el Gobierno los fondos públicos, reservados o no, que se han destinado desde la llegada del monarca emérito al trono, destinados a comprar presuntos silencios, voluntades, o favores sexuales? En caso de conocer estas cantidades, ¿puede el Gobierno desglosarlas? En caso de desconocerlas, ¿piensa el Gobierno averiguaras y hacerlas públicas?”.
Esa es la pregunta que ha vetado la Mesa de Senado al senador de Compromís, Carles Mulet. El Senado asegura que no se puede admitir a trámite porque se solicita una documentación que constituye “información clasificada”, de la cual legalmente “solo se puede dar cuenta a través de los medios establecidos en la legislación en materia de secretos oficiales y gastos reservados».
Esta respuesta indigna al senador de la formación valenciana, que denuncia una “censura previa” de los partidos presentes en la Mesa del Senado – particularmente el PP – a una información “tan básica como saber en qué se gastan nuestro dinero”.
Controvertida argumentación
Carles Mulet ha argumentado su pregunta con un escrito explicativo que en otras circunstancias – o en otros tiempos – hubiera levantado una profunda polvareda. En el documento, Mulet realiza un repaso cronológico a la figura del rey emérito Juan Carlos I, a quien define como “sucesor natural” de Francisco Franco.
Según el senador, el monarca continúo en el poder siendo “intocable” y utilizando, insinúa, el cargo de “embajador de España para amasar una fortuna”. Mulet afirma que durante décadas, “la familia real solo podía ser loada y vitoreada” y que hacer programas de humor blando sobre la familia real “te podía condenar al ostracismo” en los medios de comunicación.
Sin embargo, se ha abierto “la veda” y ahora se habla con normalidad de los supuestos silencios pagados con dinero público (vía CNI) a las amigas sexuales del monarca, asegura el senador.
En ese sentido, Mulet eleva el tono y asegura que le importa que “esa incontinencia genital, siempre presunta, acabe suponiendo el desvío de dinero público a sus amigas sexuales». El político afirma en el escrito presentado a la Mesa del Senado “que cada uno se pague sus vicios, y que el jefe del Estado sea votado como cualquier otro cargo público, que se acueste con quien quiera, pero que se lo pague él”.
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