El presidente de la Generalitat, el socialista José Montilla, señala al ministro de Industria, Miguel Sebastián, como el culpable de las tensiones que en el seno del tripartito que forma el Ejecutivo catalán han aparecido por la decisión de la localidad de Ascó de ubicar un cementerio nuclear. “Que Ascó tenga un almacén nuclear sólo compete a Industria, es una competencia de (Miguel) Sebastián, ni es nuestra ni del Gobierno”, han esgrimido fuentes de la Consejería de Economía de la Generalitat de Cataluña y del PSC a EL BOLETIN.
Nada quieren saber los socialistas sobre una iniciativa que presentó, cual revelación divina, Miguel Sebastián en el Congreso de los Diputados el pasado mes de julio.
La apuesta personal del ministro de Industria porque sean los propios ayuntamientos, sin que tengan voz las comunidades ni los gobiernos autonómicos, los que presenten su candidatura a ubicar esta instalación, ha puesto a Montilla a las puertas de una crisis de Gobierno cuando quedan menos de 10 meses para las elecciones catalanas.
La decisión de Ascó ha despertado las alarmas en las filas del tripartito catalán y ERC e ICV-IU han puesto el grito en el cielo porque en tierras de Tarragona exista un cementerio nuclear. Críticas que han dejado en una delicada situación a Montilla ya que ve como puede salir ‘escaldado’ porque Sebastián quiera ser, de nuevo, el protagonista.
Para paliar las posibles consecuencias que tenga el asunto del cementerio nuclear, que ya sufre el PP, Montilla y sus cargos de confianza han impuesto la estrategia de ‘pregunten en Madrid’ y limpiarse así las manos ante cualquier consecuencia negativa, políticamente hablando.
PP. La disputa sobre la ubicación del almacén nuclear también ha salpicado al PP. Después de que el Ayuntamiento manchego de Yebra, del PP, aprobara su candidatura a este proyecto y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, anunciase, a los pocos minutos, una sanción para el alcalde, las reacciones no se han hecho esperar.
El presidente del PP andaluz, Javier Arenas, ha desautorizado, en menos de 24 horas, a Cospedal al asegurar que su formación respeta la decisión adoptada por el ayuntamiento y ha añadido que no iniciará ninguna acción disciplinaria. Palabras a la número dos del PP a las que se ha unido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
“La señora Cospedal creo que esta decisión o estas declaraciones no las ha hecho como secretaria general del PP, sino como presidenta del PP de Castilla la Mancha” poniendo así el acento al posible interés políticos que tenga la dirigente del PP en este asunto. Mariano Rajoy ha preferido mantenerse al margen y señalar, al igual que Montilla, a Sebastián.
Mucho va a tener que intervenir el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para que Sebastián rebaje su tono sobre su apuesta por el almacén nuclear y que no interfiera en los planes de José Montilla para salir reelegido al frente de la Generalitat de Cataluña. Presidencia en esta comunidad que supone un gran apoyo, en términos de votos, al propio Zapatero. De los 169 diputados que tiene el PSOE en el Congreso, 25 son del PSC, la federación más numerosa en la Cámara.
Debate sobre el futuro de Zapatero
Cuando todavía faltan dos años para las próximas elecciones generales, el debate sobre si el actual presidente del Gobierno y líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, va a seguir o no como cabeza de lista del partido a estos comicios está sobre la mesa. Los socialistas han corrido a cerrar filas en torno a su líder y así minimizar esta decisión. “Todavía no toca”, aseguraba hace unos días el ministro de Fomento, José Blanco.
Tras cerrar filas en torno a la continuidad de Zapatero la pregunta ahora es saber si aguantará toda la legislatura, si llega a ganar las elecciones para su tercer mandato como presidente del Gobierno. Es en este punto donde el líder socialista ha podido levantar la vista hacia la carrera política de compañeros suyos en Europa.
Así, según han asegurado a EL BOLETIN fuentes socialistas, Zapatero podría presentarse a los comicios de 2012 para que, tras ser elegido y transcurrida la mitad de la legislatura, dejar el puesto a un sucesor. O lo que es lo mismo, ‘copiar’ la estrategia de Tony Blair.
El primer ministro británico puso fin, después de 10 años, a su paso por el Gobierno a los pocos meses de ganar e iniciar su tercer mandato y dejó a cargo de las llaves del número 10 de Downing Street, lugar donde habita el máximo responsable del Ejecutivo británico, a Gordon Brown.
Una vez designado su sucesor en el Ejecutivo, Zapatero se buscaría “un cargo en la UE” para mantenerse al margen de lo que pase en España y dejarle así libertad de acción, aseguran estas fuentes del PSOE. Destino en el que Zapatero se ha propuesto potenciar sus relaciones ahora como presidente de turno de la UE.
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